Gracias a la amabilidad de Apple España, y varios meses después de la comparativa que hicimos entre las versiones iniciales de Apple Aperture y Adobe Lightroom, llega el momento de traer a Macuarium la última versión (1.5.2) del programa de gestión fotográfica profesional de la firma californiana.

Ha pasado ya algún tiempo desde que esta actualización vió la luz y no son pocos los artículos que la han evaluado, por lo que en esta serie trataremos de ir más allá de una simple revisión del programa para hacer un recorrido personal por el mismo, desde la apertura del paquete hasta la impresión de nuestras fotos o la publicación de un álbum en la red. Quisiera reafirmar el aspecto personal de este viaje: las condiciones de uso del programa y las prioridades atendidas a la hora de su optimización no son -no tienen porqué ser- iguales para todos los fotógrafos. En mi caso, soy un aficionado que difícilmente superará las 500 imágenes por proyecto, en busca de las máximas calidad y comodidad, pero sin condicionantes de tiempo de ninguna clase. Esto es importante: un profesional con miles de imágenes por proyecto y plazos de entrega que cumplir puede tener muy diferentes prioridades a las que se dará respuesta aquí, y debe tenerse en cuenta.

No hay revisión de un programa, por heterodoxa que pretenda ser, en la que los datos del equipo de prueba sean irrelevantes, y menos si aquél es Aperture, programa polémico donde los haya por sus elevados requerimientos de hardware. En este caso, el equipo utilizado es un Power Mac G5 dual-core a 2,3 GHz, con 2,5 GB de RAM y una tarjeta gráfica nVIDIA GeForce 6600 con 256 MB de memoria de video, funcionando a 1600×1200 píxeles de resolución en un CRT Sony de 19". Cumple con holgura los requisitos mínimos exigidos por Apple, pero la tarjeta gráfica no se encuentra entre las recomendadas, algo que dice bastante de la voracidad de recursos de la aplicación, ya que se trata de una tarjeta capaz de mover dos Apple Studio Displays de 30”.

 Paquete

Poco nuevo se puede decir acerca de cómo sabe vestir Apple sus productos: ver la caja del programa es querer comprarlo. No obstante, su contenido es bastante decepcionante: a pesar de su grosor, tan sólo encontramos dentro del paquete un manual de introducción, una pequeña guía de referencia rápida, dos DVDs con el programa y un tutorial (en sobres de papel; creo que una pequeña cajita de plástico no estaría de más), y algunos folletos con la garantía e información adicional. El manual, de unas 220 páginas, es típicamente Apple: muy bonito, pero muy superficial. Y creo que esto es muy importante: Aperture es un programa bastante novedoso en su segmento, y si no se entienden bien sus fundamentos y se dominan con cierta solvencia sus principales herramientas, puede ser terriblemente decepcionante. Por ello, y teniendo en cuenta que en el momento de su aparición costaba 600 euros, Apple tendría que haber echado el resto y ofrecer en la caja documentación escrita de calidad. Es cierto que con el programa se instala una Guía de usuario de casi 500 páginas, pero pienso que debería entregarse impreso. El volumen de ventas esperado de un programa como éste debería permitirlo. Tan sólo un comentario final a este respecto: la versión de la que se dispone es la 1.0, actualizable a la 1.5.2., pero nada hace suponer que el paquete actualmente a la venta presente grandes diferencias. Es también conocido que tanto el programa como toda la documentación asociada se encuentra en la lengua de Harry Potter.

Obviamente, tras abrir la caja y repasar el contenido, el siguiente paso es instalar el programa, algo rápido, sencillo y sin más complicación que darle a aceptar cuando es necesario. Una vez arrancado, se introduce el número de serie y a funcionar. En nuestro caso, no obstante, descargamos e instalamos la actualización 1.5.2, lo cual llevó cierto tiempo al ser nada más y nada menos que 129 MB. Una vez hecho esto, el programa está listo para funcionar y nosotros podemos comenzar nuestro recorrido por sus características. Su aspecto tras el primer arranque es serio y elegante.

Aspecto general

No obstante, y como avisaba anteriormente, a Aperture hay que conocerlo; es un programa muy capaz, pero le gusta hacer las cosas a su manera. Si no se entienden bien sus bases, se conocen sus posibilidades, y se sabe cómo adaptarlo a nuestros requerimientos, se está condenado a la decepción. De hecho, puede argumentarse que hubo algo de incomprensión en el rechazo inicial cosechado tras su lanzamiento. Intentaremos en esta serie de artículos luchar contra esto, y para ello, lo primero es plantearnos qué puede hacer Aperture por nosotros, que se resume en los siguientes puntos:

  1. Importar nuestras fotos desde cualquier fuente, generalmente una cámara digital, y seleccionar las que se consideran útiles
  2. Procesar y modificar las imágenes
  3. Anotar los datos relevantes de las mismas y catalogarlas, pudiendo gestionar copias de seguridad
  4. Presentar las fotos, mediante impresión de copias o libros, preparación de webs o presentaciones, etc.

Éstas son, en resumen, las posibilidades del programa, las cuales podemos aprovechar en su conjunto, para lo cual está claramente orientado, o individualmente en el caso de que algunas de ellas no cumplan con nuestros requisitos.

Sean cuales fueren nuestras intenciones de uso, es absolutamente esencial comprender el pilar básico del funcionamiento de Aperture: la distinción entre masters y versiones. Todos las imágenes que se importan en el programa, sea cual sea su origen, se convierten en masters, los cuales tienen una característica esencial: no se modifican jamás. Lo repito: hagamos lo que hagamos, un fichero master nunca se modifica. Cualquier tipo de cambio que se haga a una imagen (aunque sea su anotación) da lugar a una versión, que no se guarda en la base de datos de Aperture como un fichero separado, sino como el conjunto de instrucciones que se aplicarán al master original. Si queremos tener la versión como un fichero en sí, tendremos que exportarla. Resumiendo: las imágenes importadas son masters y las modificadas son versiones.

El segundo concepto esencial de Aperture que hay que comprender es de la Librería, o base de datos que se crea al instalar el programa y que no es más que un macrofichero (en realidad es un bundle, o sistema de ficheros escondido bajo el aspecto de fichero unitario) en el cual se guardan las imágenes importadas (o sus datos de ubicación) y todos sus datos asociados (modificaciones, anotaciones, etc.). La principal queja de los usuarios tras el lanzamiento al mercado de Aperture, el hecho de que todas las imágenes tuvieran que guardarse dentro de esta Librería, ha desaparecido con la llegada de la versión 1.5, a partir de la cual los masters pueden guardarse en su localización habitual, guardándose en la Librería únicamente sus datos de ubicación: esto dar lugar a lo que se llama masters referenciados. De este modo se permite a los usuarios mantener su forma habitual de organizar sus fotos, y se reducen notablemente las limitaciones de tamaño que imponían las Librerías monolíticas de antaño, pero sobre todo demuestra que Apple escucha a sus usuarios.

Tras la instalación del programa, y antes de comenzar a utilizarlo a pleno rendimiento, lo ideal es configurarlo a nuestra conveniencia. Vamos para ello a la pantalla de preferencias (menú Aperture/Preferences o, como es habitual en los programas para Mac, el atajo de teclado CMD+,) y modificamos algunos de los ajustes de serie.

 

Preferencias

 

Básicamente, los puntos en los que nos tenemos que fijar son los siguientes:

  1. When a camera is connected, open (Cuando se conecta una cámara, abrir). Si vamos a utilizar Aperture para la importación y selección posterior de las fotos, debemos indicarlo aquí, ya que por defecto aparece el programa que usábamos anteriormente (un buen punto para Apple en cuanto a respeto por las opciones de los usuarios)
  2. Hot Areas Display Threshold (Umbral de visualización de áreas calientes). Si bien no considero necesario cambiar el ajuste por defecto, sí veo buen momento para comentar cierto desencanto con estas áreas calientes, que se corresponden con los puntos sobreexpuestos de la imagen (Apple los define técnicamente como las zonas donde la exposición va más allá de lo que el perfil de salida de la imagen es capaz de mostrar). Personalmente me gusta mucho más la posibilidad que da Photoshop de comprobar, íncluso por canal de color, la información que se pierde tanto en luces altas como en sombras al modificar la exposición.
  3. External Image editor (Editor externo de imágenes). Aunque sus posibilidades de modificación de las imágenes son bastante avanzadas, es posible que en ocasiones queramos realizar ajustes en otro programa más especializado; en mi caso éste es el Photoshop CS2.
  4. External Editor File Format (Formato de fichero para el editor externo). Aquí podemos elegir el formato en el cual se transferirán (y volverán) las imágenes al editor externo. Podemos elegir entre PSD (formato nativo de Photoshop) y TIFF, siendo ésta mi preferencia. Cuando las imágenes vuelven se convierten en masters enlazados al master original.
  5. Previews (Previsualizaciones). En las cuatro opciones agrupadas bajo este epígrafe se esconde uno de los problemas que encuentran muchos usuarios cuando se enfrentan por primera vez con las nuevas versiones de Aperture. Dado que ahora se permite incluir en la Librería imágenes que en realidad pueden encontrarse en unidades de disco distintas, el programa genera previsualizaciones de las fotos para acelerar las tareas. Esta creación se realiza mediante una tarea de fondo que si bien no impide el funcionamiento del programa lo ralentiza enormemente. Por ello, y bajo mi punto de vista, lo mejor es desconectar la creación automática de las previsualizaciones, que activaremos posteriormente en los proyectos que queramos cuando no estemos trabajando activamente con el programa.

Con esto concluiríamos la configuración previa del programa. No obstante, y para usarlo a pleno rendimiento desde el primer momento, lo ideal sería configurar los diferentes preajustes de importación, exportación y anotación de las fotos. Nos llevará cierto tiempo discutirlo, y a ello dedicaremos la segunda entrega de esta serie.

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Recuerda que puedes comprar Aperture en la Apple Store de Macuarium