economistgameofthronesLos últimos meses han ido dejando una imagen de Apple y su entorno cada vez más clara… y seriamente diferente de la que estábamos acostumbrados a ver. Los competidores no son los que eran, ni están haciendo lo que solían. Apple tampoco está manteniendo su juego. ¿Qué va a pasar a partir de ahora? 

La imagen que ilustra este artículo viene de este excelente reportaje del Economist ; no estamos completamente de acuerdo con las conclusiones y le faltan muchos datos, pero es otra lectura recomendable.

El trono está vacante

Jobs murió en el momento en que había alcanzado el liderazgo indiscutible de la (nueva) industria, esa que abarca tanto la informática tradicional como los medios digitales. Su sucesor está demostrando ser cualquier cosa menos rompedor: Apple se está centrando en mejoras incrementales de productos ya lanzados, y en afinar sus procesos de producción. Pero no hay nuevos grandes lanzamientos, no hay nuevos conceptos. Los costes de fabricación suben, los competidores siguen intentando hacerse con sus mercados (márgenes de más del 30% son atracción suficiente) y los conceptos que inventó se han convertido en ideas comunes.

Dicho de otro modo: Apple no está haciendo nada especial, lo que significa que a medio plazo perderá sus enormes márgenes ante las decenas de imitadores. Esa es la apuesta que emerge entre los analistas y la razón por la que ha caído últimamente en bolsa tanto como ha caído.

Frente a esta visión hay que recordar que reinventar mercados no es cosa de todos los días, y que Apple no siempre ha revolucionado uno cada cuatro años. Apple también ha demostrado que sabe competir en los mercados que considera clave, como demostró con el iPod y en la creación de vídeo digital (quizá no tan bien), sin necesidad de dar sorpresas radicales. Por no decir que a día de hoy su ventaja es más de la que se le suele reconocer: el 90% del tráfico web sobre tabletas, y las tasas de actualización, dan una idea del uso real de las tabletas de Android e iOS.

Quedan nichos o mercados por revolucionar. No sólo el de la televisión, donde Apple está perdiendo definitivamente la ventaja que pudiera haber tenido. El comercio móvil está tomando cada vez más forma, y Apple está extremadamente bien posicionada, lo que no suele ser casualidad. Pero (por definición) no se puede asegurar por dónde va a ir.

Lo que es indiscutible es que desde que Jobs murió, Apple no ha ejercido el papel de pionero en modelos de negocio y visiones de la industria. El gigante ha dejado paso a cientos de startups y competidores.

Juego de tronos

Los competidores tampoco son los mismos en los que estamos acostumbrados a pensar.

Microsoft está de capa caída. Sigue siendo muy rentable, pero no acaba de encontrar un modo de reactivar el crecimiento de sus ventas. Las sucesivas versiones de Windows apenas tienen tracción, Office se mantiene por ventas corporativas, y los negocios periféricos siguen igual de grises. La relación con Apple sigue ambivalente, con un Office para Mac digno pero eternos retrasos en la versión para iOS.

El cambio de fondo es más importante. Microsoft está imitando la estrategia de Apple (y hasta cierto punto de Google) y "casándose" con fabricantes de hardware que se asocian estrechamente con sus productos. Nokia es un satélite firmemente atado a Redmond; ahora, su préstamo de 2.000 millones a Michael Dell refuerza una colaboración que ya era más que estrecha, y va camino de una dependencia completa .

Pero lo interesante es que Microsoft no es el competidor de referencia. El rival de Apple es Google, tanto por su estrategia en la distribución de contenidos digitales como por Android, la forma en que la empresa del buscador subvenciona la competencia frente a Apple. La colaboración necesaria ha sustituido a la simbiosis, y las cosas se siguen agriando progresivamente. La compra de Motorola es una indicación de que para Google, Android no es solamente un canal de venta de publicidad.

El gran tercero en discordia es Amazon. Lleva años intentando consolidar un negocio de venta de contenidos digitales, y lo ha hecho; lo que no le gusta tanto es que una parte enorme de las ventas son a usuarios de iPad e iPhone con aplicaciones de Kindle. Es un mercado peligroso porque sus clientes están a tiro de la competencia, como demuestra el lento progreso de iBooks Store y el (rapidísimo) despegue de Newsstand. 

Quien tiene un grafo tiene un tesoro

Hace un par de años se pensaba que Facebook era el gran jugador emergente: su papel en la gestión de los datos personales (perfiles, relaciones, contraseñas) era, además de pionero, creciente, y parecía poder dominar ese eje de la experiencia digital. Pero no fue así, entre otras cosas por la negativa de otros a dejarle quedarse con el pastel. La apuesta de Apple por Twitter fue sólo uno de los mazazos, y en los últimos tiempos se puede decir que, siendo muy importante, es uno más: no es imprescindible para el resto de jugadores y le salen competidores y riesgos hasta debajo de las piedras.

¿Y Samsung?

A pesar de su esfuerzo por proyectar una imagen de innovación, Samsung es esencialmente una rémora: un pez que se alimenta de las presas que matan los tres grandes. Sus ventas se derivan en buena parte de una eficaz estrategia de promoción, y de la copia de conceptos cuando no de productos.

Pero Samsung es ambiciosa. El márgen que obtiene de sus productos estrella en movilidad es muy inferior al de Apple (llamarlo "estrecho" es ser generoso). Quiere liderar, porque sabe que es rentable. El abandono de Apple de algunos segmentos y mercados le está permitiendo probar; véase las subtabletas, y la generación actual de televisiones interactivas.

Y hay algo más. Samsung es enorme. Tiene unos bolsillos lo suficientemente profundos para jugar al juego tradicional de Microsoft: sacar versiones progresivamente más decentes de las cosas hasta que por fin están a la altura de la competencia… y hacerlo, todo el camino, con unos precios tan ajustados que minan la capacidad de esa competencia de ganar dinero. Eso está haciendo daño a Apple (en ventas) pero donde está haciendo estragos es entre su competencia, desde HTC a RIM. 

En resumen…

El panorama está mucho más fragmentado que hace unos años. Los estándares abiertos y la nube han reducido enormemente los costes de lanzar startups, y las grandes empresas están enzarzadas con ellos y entre sí en decenas de frentes. Apple está perdiendo la inercia arrolladora que le ha permitido desplazar al resto del ecosistema – y arrasar con varios ecosistemas vecinos; sin esa inercia, es vulnerable, aunque no tanto como querrían creer muchos competidores.

La conclusión aparente es que hay guerra para rato. La nuestra, por otra parte, es que la competencia sigue viva; nuestro proveedor y empresa favorita tiene las mejores cartas, pero no las tiene todas, y por muy fuerte que sea no domina más que un par de esquinas del mapa. Y hay asientos libres en la mesa.

Toda una mejora sobre el panorama de hace unos años. Compren palomitas, que vienen capítulos interesantes.

 

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