No hace tanto comentamos que Apple está discutiendo con el que solía ser su proveedor de referencia para uno de los componentes clave de los iPhones, el modelo. Qualcomm y Apple discuten porque la segunda acusa a la primera de pretender cobrarle abusivamente (por licenciar una tecnología y luego por comprar la pieza que la incorpora) y ha decidido no pagar esa licencia y cambiar de proveedor. Esto ha desembocado en una batalla judicial mundial (y en un problema para Intel, que se comprometió a desarrollar la siguiente generación bajo las especificaciones de Apple y parece que no lo consigue).

La penúltima vuelta de tuerca vino la semana pasada, cuando Qualcomm consiguió que China prohibiera la importación (no la exportación) de modelos viejos de iPhone a su territorio. Teniendo en cuenta que China es el mayor mercado de teléfonos del mundo, el problema podría ser grave si los modelos afectados no fueran ya obsoletos. Pero no se descarta que Qualcomm consiga restricciones parecidas en otros mercados.

Y la última novedad es que al parecer Apple podría estar preparándose para librarse de proveedores problemáticos y fabricar (o diseñar y subcontratar a un fabricante genérico) sus propios módems. Algo que no pasará antes de tres años pero que cuenta con contrataciones como Esin Terzioglu, que fue vicepresidente de Qualcomm, y otros primeros espadas. Y sigue contratando.

No es irrelevante. La capacidad de producir módems que saquen partido de las últimas infraestructuras para descargar datos tan rápido como sea posible es esencial para competir, e idealmente para diferenciarse. La batalla con Qualcomm ha dejado a Apple expuesta.

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