post-20951-12721436877413Las cosas han cambiado mucho. Ha unos días, debido a una simplificación publicada por Marketwatch, corrió el bulo de que Apple había rebasado el valor en Bolsa de Microsoft. Un rumor recogido y repetido hasta por El País.

Cuando Macuarium se fundó, leer esa historia de "sorpasso" habría sido sencillamente ciencia ficción. Hoy sigue sin ser cierto pero, según todos los pronósticos, no tardará en serlo.

En primer lugar, no se hablaba de Apple

Hace once años, Jobs acababa de presentar el iMac Bondi y dar una campanada bastante seria. Había rehecho las finanzas y la organización de Apple. Había vendido fábricas, cerrado negocios como el de Newton, eliminado a los "clónicos". Claris estaba camino del matadero, si no recuerdo mal. La empresa de la manzana salía del bache, pero nadie la tomaba en serio.

Era la época en que estaba de moda decir que Apple iba a cerrar en seguida. O que el dueño de Apple era Microsoft. Que los Mac estaban muy bien para diseño y artes gráficas pero para nada más (algo que ha persistido hasta hace dos días).

Era, en resumen, la época en que Microsoft se estaba comiendo el mundo. Incluso estaba arrasando con los Unix en el terreno de los servidores. Linux empezaba la resistencia seria, pero aún no tenía padrinos con la artillería suficiente.

Lo poco que se hablaba de Apple en la prensa era generalmente para lamentar la decadencia aparentemente inevitable, a pesar de la última noticia.

En segundo lugar, Apple era muy pequeña

En esos tiempos, y aunque a alguno hoy le parezca increíble, Apple vendía estrictamente ordenadores y sistemas operativos. Sí, había alguna aplicación (Claris, Filemaker) y alguna cosilla más. Y vendía monitores. Pero se habían acabado las impresoras, las cámaras digitales, los PDAs y hasta la mitad de los modelos de ordenador. Apple rozaba el 3% de cuota de mercado en EEUU y no llegaba al 1% en España; en Inglaterra, Alemania, Holanda y Francia se defendía; en Japón estaba casi como en EEUU. En el resto del mundo… era una curiosidad.

Su cifra de ventas era proporcional. Al lado de Microsoft, Apple era un pigmeo. Y era un pigmeo que dejaba claro a todas horas que no quería pegarse con el gigante, porque había renunciado al cetro de los sistemas operativos y sólo quería un nicho digno y medianamente rentable.

Mac OS X, estrategia QuickTime, seguridad, iPod

Cuando apareció Mac OS X 10.0, no impresionó mucho. Técnicamente era muy bueno, pero parecía de caramelo (ese interfaz aqua) y tenía mucho por rodar hasta estar a la altura de usabilidad que exigían los usuarios. Reforzaba la idea de "decoración en vez de funcionalidad". Pero consiguió reforzar los cimientos tecnológicos del Mac… y lo que es más importante, dotó a su comunidad de desarrolladores de un entorno y unas herramientas , derivados de NeXTSTEP, que hicieron muy sencillo desarrollar herramientas muy potentes. El resultado ha tardado en verse, pero a día de hoy es espectacular… y los desarrolladores (como Omni ) no dudan en señalar que parte de la potencia y calidad de sus aplicaciones se debe a las APIs que Apple pone a su disposición y que sencillamente no tienen equivalentes en Windows.

Al tiempo, Apple empezó a apostar decididamente por dominar el mercado de creación de contenidos digitales: con QuickTime, primero un formato y luego todo un estándar , y con una serie de herramientas a la altura, desde Final Cut Pro a Logic… y finalmente, con un entorno de usuario para consumir multimedia a gusto. Herramientas creadas, o (en su mayoría) compradas y desarrolladas luego por Apple. Una artillería de primera fila que hizo que Apple recuperara su papel indispensable en, al menos, el nicho que habían designado como objetivo.

Buenas aplicaciones, buen sistema operativo, y un nicho bien defendido. No era suficiente, pero Microsoft se descuidó. Durante los últimos años, la calidad de su sistema operativo y sus aplicaciones ha ido bajando seriamente. Los agujeros de seguridad, la dificultad para programar sin tropezar con nada, la usabilidad, la lentitud en integrar servicios orientados a la web (algo a lo que ayudó su batalla legal en EEUU por "abuso de posición dominante") hicieron que la gente buscara alternativas. Y viera a Linux y a Mac OS X. Cuando IBM vio a Linux, empezaron los problemas de verdad para Microsoft. Si uno lee la prensa diaria, parece que haya sido Google quien ha estado haciendo la vida difícil a Microsoft, pero no es así; Google no ha retado a Microsoft en su terreno, ha sido Microsoft quien ha salido a buscarles.

El iPod marcó un hito en la trayectoria de Apple, pero cuando salió no parecía para tanto: un MP3 más. Muy caro. Con mucha capacidad y una ruedecita curiosa sí, pero ¿qué más tenía de especial? iTunes para Windows estaba en mantillas, y no había ninguna iTunes Store. El camino hacia el exterminio de la competencia en la gama alta de MP3 no fue rápido, pero es la historia del cambio de Apple de una empresa de informática tradicional a una empresa de tecnología de consumo, centrada en el uso de tecnologías digitales para crear, transmitir y procesar contenidos, pero no atada a ninguna frontera física o tipo de aparato.

Muchos golpes seguidos

Siempre hemos dicho que la estrategia de Apple es peligrosísima . Ninguna de sus criaturas es imposible de copiar. Su sistema operativo puede ser el mejor, pero hay rivales tolerables. Su entorno de desarrollo y su ecosistema es bueno, pero hay opciones. Su hardware está bien, pero lo hay mejor (si excluímos el trackpad). La gama iPod es buena, pero tiene competidores. La tienda iTunes funciona, pero tiene decenas de rivales. El iPhone es un icono, pero no le faltan perseguidores. El iPad está revolucionando el consumo de información, pero tiene pocas cosas incopiables.

Lo que ha hecho de Apple un fenómeno es la capacidad de seguir golpeando en la misma dirección, cada vez con algo nuevo y muy potente, antes de que la competencia haya asimilado y neutralizado el golpe anterior. Tienen una visión coherente, bastante clara, y buscan el modo de ir reforzándola sin atarse a ideas o formatos preestablecidos… y están haciendo correr a todos sus rivales en círculos. Han aprendido mucho del "modelo de negocio" de círculo cerrado de Microsoft.

Pero no vale con tener una visión. Construirla ("ejecutar", que le dicen) es extremadamente difícil. Ahí es donde, en nuestra opinión, reside el mérito de Apple como acróbata. No sólo ha lanzado una magnífica colección de pelotas, antorchas y bolos al aire, sino que las ha mantenido girando. Con una cadena de diseño, producción y distribución digna del mayor fabricante del mundo, abarcando filiales de todo tipo y socios de primera fila.

La consecuencia es que el "pigmeo" de hace trece años, hoy factura (como anunciaron hace dos días) 13.500 millones de dólares por trimestre, con beneficios de 3.380 millones (25%) y su capitalización total (la suma del valor de todas sus acciones) es de casi 241.000 millones de dólares. Microsoft anunció 14.500 millones de ingresos y 4.010 millones de beneficios (27,6%), con una capitalización de 263.000 millones de dólares.

En resumen, Microsoft es apenas 20.000 millones más grande que Apple, y la tendencia está demasiado clara: aunque los márgenes de Microsoft (esencialmente software, porque el resto prácticamente no es rentable) son mejores, sus ventas están creciendo menos deprisa que las de Apple (que combina hardware, software, electrónica y contenidos).

Poderoso caballero es don Dinero

La llegada del iPod cambió el papel de Apple. La prensa generalista empezó a hacer algo de caso. Algunas industrias empezaron a tomarla en serio.

Para cuando llegó iTunes Store, Apple ya estaba de moda, aunque no vendiera mucho. Eran "pioneros". Se "reinventaban".

Cuando se anunció el iPhone, Apple ya había consolidado un negocio enorme y rehecho las expectativas de la industria de contenidos multimedia. Cualquier cosa que hicera empezaba a ser noticia, aunque no demasiado importante.

El iPhone (y el App Store) ha dado tal nivel de notoriedad e importancia a Apple dentro de la industria tecnológica, que se pudo permitir ignorar a Adobe, una empresa clave para su supervivencia no hace mucho tiempo. Se plantea competir con iniciativas claves de Google, y lo hace con éxito.

El lanzamiento del iPad ha demostrado que Apple "es" noticia. Es una referencia, un tótem mediático, y algo a lo que la gente y la industria quieren acercarse. Hay dinero en ello. Hay mucho interés entre el público. Hay mucha gente que usa Macs (en EEUU hace un par de años que se pasó el umbral del 7% de mercado, y en España sería interesante medir su participación en el de ordenadores portátiles). Y sencillamente, Apple marca la tendencia en la evolución de muchas cosas importantes.

Todo cambia… y no sigue completamente igual

Para los viejos mackeros, es un poco como ver a un sobrino, del que siempre se había hablado mal en la familia ("un caso perdido") y al que uno siempre ha defendido y apoyado, demostrar con los años que es mucho más listo, más serio, y mejor persona que los demás (Nobel en Física por acabar con la escasez de agua, bien pagado y con una familia de quitar el hipo). El mérito es todo suyo, no se acuerda mucho de tí, pero te gusta oir hablar de lo bien que le va.

Para los menos sentimentales, Apple le ha dado la vuelta a la tortilla y además ha descubierto que el emperador está desnudo: Microsoft no sólo no es invulnerable, sino que cada vez es más cuestionado en sus mercados principales. El mercado no cree en su capacidad de innovar, sus propios clientes no creen en la calidad de sus productos, y si sigue vendiendo es porque hay un ejército de profesionales que sólo conocen productos Microsoft (y no están dispuestos a ponerse en evidencia) y otro de empresas tan carcomidas por productos Microsoft que no tienen la posibilidad física de abrir sus sistemas a terceros sin grandes problemas: los departamentos de informática de medio mundo están deseando dejar atrás la adicción.

Es importante señalar que Microsoft sigue vendiendo más que Apple, y que Windows sigue dominando. Que ninguno de sus errores es necesariamente definitivo. Y que Apple no tiene el ecosistema de socios, distribuidores e integradores capaz de (por ejemplo) dar soporte a redes mixtas de Macs y PCs en un gran Ministerio español. O a los colegios de Cataluña. Conseguir todo eso no es fácil, y menos con la estrategia indirecta de Apple.

Hay unas grietas enormes en la fortaleza de Microsoft, pero las paredes siguen de pie. La guarnición está desconcertada, los aliados dudan, se oye picar minas a los del "open source", pero el enemigo principal no ha entrado. De hecho, si les oyes hablar, el enemigo no tiene la menor intención de entrar: lo que quiere es hacer una carretera justo donde (casualmente) Microsoft tiene puesta su piedra angular.

Y es que si alguien se lo preguntara, apuesto a que Jobs diría que él no compite con Gates ;-).

 

Puedes comentar este artículo en los foros.