Si alguien se acuerda de los días en que toda la prensa del mundo daba a Apple por muerta, debe de estar riéndose tanto como Jobs. Apple está más de actualidad que nunca, hasta el punto de que la gente ha dejado de plantearse qué es lo que está haciendo para dedicarse a admirar el resultado.

Repasemos algunos de los cambios y sus consecuencias. Porque tienen más tela de la que parece y nos dan una idea de por dónde va Apple.

Cambios de tecnología

Quizá lo más "leve" haya sido el proceso de eliminación de tecnologías obsoletas y adopción acelerada de novedades, que ha hecho de los usuarios de Mac conejillos de indias de USB, Firewire, Wifi (Airport), Bluetooth, webcams… herramientas todas ellas que ya se consideran normales, pero que no hace mucho apenas tenían tirón en el mercado. Ahora estamos viendo hasta dónde nos puede llevar la tecnología táctil, y puede ser bastante lejos.

El salto a Intel es otro ejemplo. Salvo algún inasequible al desaliento que sigue fabricando ordenadores con chips Cell, la plataforma PowerPC ha desaparecido del mercado… y la competencia entre Intel y AMD mantiene el juego calentito y sin monopolios.

Distribución

Cuando Gateway cerraba sus tiendas y Dell triunfaba gracias a la venta directa online, Jobs apostó por una red de venta directa… en las calles principales. Y una red especialmente cara y compleja. Años después, una iniciativa que fue criticadísima ha demostrado ser clave para la generación de switchers y está siendo copiada hasta por Dell: todo el mundo quiere tener canal de distribución físico.

Diferenciación y valor añadido

Los distintos fabricantes de PCs han pasado los últimos años compitiendo por afilar la cadena de suministro y reducir el coste por unidad, y perdían (mayormente) tanto dinero que tenían que fusionarse o vender sus filiales a los chinos, Apple se centró (además de en la eficiencia) en crear un producto lo suficientemente diferente como para pedir bastante más dinero por él. En consecuencia, sólo vende a cuentas corporativas o educativas mediante acuerdos especiales… pero se ha quedado con la capa más exigente del mercado doméstico o de consumo (a excepción de los jugones más recalcitrantes).

Hoy en día, ese mercado de consumo lleva tiempo siendo el único que crece de modo serio. Hasta Dell lo mira con interés (y algo más), porque es donde hoy en día se está ganando dinero. Apple está sólidamente asentada allí. Y sus armas (diseño agradable, conjunto integrado, solidez, interfaz sencillo, aplicaciones de creatividad personal) no son precisamente fáciles de replicar.

Menos ingenieros y más contables

Si antes de la vuelta de Jobs parecía que Apple se planteaba primero la tecnología y luego su mercado, desde que volvió es justo lo contrario. Apple tiene la vista fija en la rentabilidad y busca proporcionar soluciones vendibles, no resolver retos técnicos. Algo que a muchas empresas tecnológicas de primera fila les ha costado mucho (Sun) y hace que se les perciba como menos idealistas… cuando es un simple signo de madurez, y la clave de que hayan llegado vivos al 2007.

Visión global… y personal

Mientras las empresas informáticas se han centrado en el ordenador personal, los servidores, y si acaso los periféricos (el "ecosistema" de un ordenador de empresa), Apple está siguiendo una completamente diferente: busca principalmente el "ecosistema" de los usuarios domésticos. iLife es el eje en torno al que Apple ha ido construyendo no sólo una familia de aplicaciones que encajan al Mac sólidamente en el centro de las actividades digitales del usuario, sino una estructura de tecnologías y estándares que se han consolidado en la industria porque resuelven necesidades reales.

Y (esa es la diferencia) ha visto que el uso de la información no acaba ahí. El proceso (lo que hace el usuario con sus vídeos, fotos, música) no se detiene en el ordenador. Apple lo ha seguido de extremo a extremo: primero con servicios web adecuados para publicarla y compartirla, luego con aparatos que permiten llevarla puesta (y le permiten controlar todo el proceso), después con tiendas online que han roto los moldes de la distribución multimedia, ahora ensayando con la conexión al resto de los aparatos del hogar digital…

El iPhone es un paso más en la misma línea. La información del usuario (doméstico o no) es más que archivos multimedia. Hoy en día, son sus contactos, su agenda… y todo lo que puede llevar sincronizado con ese otro aparato indispensable, el teléfono. Appla ha reaccionado a la barrera que representaban los teléfonos del mismo modo que ante los MP3: integrándola en un sólo sistema global.

Globalización

El retorno de Jobs trajo consigo consecuencias geográficas: estrechó el foco. Durante muchos años, todo lo que no fuera EEUU o Japón no existía en la agenda (con la posible excepción de París, a veces). Iniciativas como los servicios profesionales o las tiendas se quedaban en la orilla del Atlántico (o del Pacífico). Apple se ha centrado muy estrechamente en unos pocos mercados… y los resultados (casi un 6% de mercado en EEUU, tercer vendedor de portátiles, solidez financiera a toda prueba) respaldan el método por mucho que a los ciudadanos de las "provincias" nos haya dolido.

Pero eso lleva un tiempo cambiando. Desde la cadena de producción (primero externalizada a México, ahora en Taiwan y China) hasta las tiendas Apple, la empresa está teniendo que mirar más allá… y permitiéndose abarcar cada vez más mercados de un modo menos marginal. El proceso apenas ha comenzado, pero Apple ya está teniendo que enfrentarse a una de sus consecuencias: la Unión Europea, hoy en día la autoridad reguladora de referencia en todo el mundo, es el juez último del modelo de negocio del iPod… y pronto pondrá las pilas a las garantías y contratos de soporte de Apple.

Apple sigue siendo una empresa californiana, con una cultura muy marcada: muy distinta de su competencia. Eso le ayuda a diferenciarse, pero probablemente se vaya diluyendo (al menos ligeramente) según aumenta el peso de las ventas y negocios exteriores. Pensemos que a día de hoy, EEUU sigue siendo prácticamente la mitad de su mercado total.

De vender cajas a vender servicios

Apple fue una de las primeras empresas informáticas en ofrecer servicios de pago periódico con su .Mac. El modelo de "software como servicio" no le ha gustado de momento, sin embargo (y a pesar de que se está extendiendo rápidamente en el mercado corporativo)… pero éso puede cambiar. Por ejemplo, ahora mismo ya periodifica los ingresos por las ventas del iPhone: parte porque cobra comisiones sobre los consumos, y parte porque así "maneja mejor" el hecho de que está dando un servicio contínuo de actualización de software (prestaciones y aplicaciones, se supone).

Es difícil que lo haga en el mercado doméstico. Apple ni siquiera cree en vender suscripciones al iTunes Store… de momento: así como la venta de música online tiene mucho sentido (y se ha demostrado en la práctica) las películas son otro mercado: a diferencia de un CD, un DVD no se descompone en "singles" más y menos interesantes… y una película no se ve con la misma frecuencia con la que se escucha una canción. Un mercado sobre el que se especula bastante, y en el que ya hay varias empresas triunfando con modelos de suscripción.

El modo en que lo haga será probablemente una sorpresa, pero es un camino que ya ha empezado a recorrer y por el que acabará pasando.

Ecosistemas

A medida que su centro de gravedad se ha ido alejando del ordenador y abarcando todo el circuito, Apple está teniendo que tratar no sólo con sus desarrolladores de siempre (algo que va haciendo mejor, poco a poco) sino con otros grupos de desarrolladores especializados (los que crean aplicaciones web para el iPhone, o pequeñas herramientas para el iPod), generadores de contenidos (discográficas incluídas), líderes tecnológicos (Google y sus estándares, igual que antes AOL y los suyos), grandes socios industriales (las telecos que llevan el iPhone y las cadenas que distribuyen los Macs) y fabricantes de una amplia variedad de complementos y periféricos.

Apple no camina aún con pies demasiado firmes; de ahí (y de su arrogancia) las quejas de todos los pies que está pisando estos últimos años. Pero lo está haciendo bastante bien para ser novata en tantos terrenos. No sólo está consiguiendo los apoyos necesarios para su crecimiento, sino que lo está haciendo en unos términos mucho más favorables de los que nadie había conseguido antes. En algunos terrenos, esa ventaja desaparecerá cuando la competencia les atrape. En otros, donde Apple mantenga el liderazgo como ha hecho con el iPod, es una fuente de fortaleza financiera y una barrera de entrada frente a terceros cada vez más fuerte.

Apple no improvisa

Aunque el iPod y el iPhone hayan podido sorprender, si nos fijamos en lo que hace Apple veremos que casi todo lo que va lanzando se construye sobre unas bases sorprendentemente sólidas. Algunas veces poco a poco (appleTV y todo lo que le ha precedido desde que existe QuickTime) otras más o menos de golpe (iPhone como evolución cantada del iPod… aunque la pantalla táctil no estuviera cantada). Unas veces se les ve venir (iWork), otras ocultan la jugada (cambio a Intel: algo que sabíamos pero ellos negaban). Lo que les hace difíciles de predecir son tres cosas que nos darán alegrías:

  • Disposición a adoptar cualquier tecnología que pueda ayudarles a hacer sistemas mejores, más elegantes o más intuitivos. Esto incluye tecnología táctiles y de redes (atentos a WiMax) y estrategias de desarrollo (usar widgets y aplicaciones web para dar funcionalidades al iPhone) del mismo modo que incluye tecnologías y estándares abiertos derivados del Open Source. Los ingenieros de Apple, evidentemente, las conocen mejor que el usuario (o el analista) medio… y pueden combinarlas en productos inesperadamente notables.
  • Una visión global centrada en el usuario doméstico y sus necesidades: solidez, facilidad de uso, estilo agradable, capacidad de manejar toda la información de su vida esté donde esté. Y la creación sistemática de todo lo necesario para hacerlo posible (una plataforma completa de aplicaciones profesionales, estándares, servicios, tiendas…). No quiere decir que no cuenten con el usuario profesional o empresarial, pero es una tendencia que explica muchas de sus decisiones.
  • Jobs y sus particularidades: un componente aleatorio que hace que las decisiones se tomen de forma tajante y los proyectos más ambiciosos se conviertan en realidad (triunfen o no: véase el Cube). Jobs no sólo es un visionario, también es un negociador impresionante, y a la vista están sus resultados.

En resumen

Los principios de la estrategia de Apple y sus líneas de expansión y crecimiento están claras. Los productos en los que se van a traducir (hardware, software, servicios) se pueden intuir, pero no precisar. El día que podamos será porque su punto de vista peculiar (y sus prioridades de negocio) son demasiado conocidas para su propio bien…

… y se habrá acabado la emoción en las keynotes. Esperemos que falte mucho :-).

 

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