Muchos de nuestros lectores recordarán Myth, Marathon e, incluso, Oni; pocos no habrán oído hablar de Halo. Son tres de las criaturas de la que fue la mayor casa de desarrollo de juegos basada en Mac… hasta que Microsoft la compró en el 2.000. La semana pasada, esa operación se deshizo.

Las dos empresas han emitido un comunidado de prensa muy amistoso en el que explican que Microsoft seguirá publicando sus juegos, y que además se queda con la propiedad intelectual de Halo (una franquicia que va por la tercera parte y bate récords de ventas). Por lo demás, Microsoft mantiene una pequeña inversión en Bungie, y ambas firmas siguen sus propios caminos.

¿Qué ha pasado? 

Microsoft compró Bungie como piedra de apoyo para lanzar la XBox: necesiva un juego rompedor, y éso era lo que Bungie tenía entre manos con el primer Halo. Bungie se integró en Microsoft, sin perder su estructura independiente, y siguió trabajando en el juego con los resultados conocidos hasta la fecha. Pero las cosas no han ido del todo como estaba previsto.

De acuerdo con el blogger que desató los rumores la semana pasada, la gente de Bungie estaba hasta la coronilla de Microsoft: primero, porque estaban siempre en medio diciéndoles lo que tenían que hacer y metiendo las narices en todo, desde la distribución hasta la relación con los usuarios; segundo, porque insistían en que siguieran haciendo secuelas de Halo y nada más; y tercero, porque habían sido menos generosos de lo esperado con los beneficios.

Parece (lo dice Gartner) que la cosa se puso tan mal que Microsoft se quedó con dos opciones: mantener la empresa y que se fueran los desarrolladores, o soltarla y procurar quedarse con lo que le interesaba. Siendo Microsoft, se han quedado (de hecho) con casi todo el valor actual de Bungie… pero, como dice Frank O'Connor de Bungie en una entrevista a InternetNews.com,  "todo lo que hagamos a partir de ahora es propiedad nuestra".  Y desde el lado positivo, "vieron que con más libertad, a medida que crecemos y hacemos mejores juegos para la Xbox 360, es bueno también para ellos".

La empresa renacida es propiedad de sus impulsores (aunque no queda claro si todo el viejo equipo sigue a bordo), y en palabras de O'Connor, "todas las personas del equipo de dirección son gente de Bungie y no de Microsoft". El corte de amarras es, en ese sentido, completo.

Como consecuencia evidente, una de las principales casas de juegos queda suelta en el mercado, con un gran acuerdo de distribución y la necesidad (y evidentemente las ganas) de crear algo que respalde lo que acaban de hacer. Personalmente parece difícil creer que no tienen un as en la manga; una jugada tan seria no se suele hacer en el vacío.

La segunda consecuencia (aparte de grandes juegos) es que existe la posibilidad de que Bungie, una empresa que hasta su compra fue fundamentalmente mackera, regrese a sus orígenes sin perder sus nuevas competencias en las consolas. Como hemos comentado recientemente , Apple necesita todas las buenas noticias posibles en el segmento de juegos.

 

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