sap_ipad_plattner_hpiCuando se anunció, los críticos nos dijeron que era "para consumir contenidos", para usuarios domésticos, poco menos que para ver YouTube (sin Flash). Hoy, desde bancos a fabricantes de software e incluso de coches, se lo están tomando más en serio.

Del mismo modo que los juegos han hecho evolucionar la informática en los últimos años, el diseño orientado a facilidad de uso está demostrando que no es sólo cosa de usuarios domésticos. Si el iPhone está consolidado como herramienta corporativa (a ciertos niveles casi no se ve otra cosa), el iPad va camino de convertirse, también, en un cruce entre un símbolo de estatus y una herramienta seria de trabajo.

Esta semana, BusinessWeek cuenta las historias de SAP (fabricante de sofwtare de gestión), Wells Fargo (uno de los bancos minoristas mejor considerados de EEUU) y Daimler Benz (fabricantes de los Mercedes, entre otras cosas). Todas ellas están incorporando el iPad a sus procesos de trabajo y equipando con el a trabajadores clave.

En el caso de SAP, su presidente para EEUU ha dejado el ordenador en la oficina y viaja con el iPad (y una Blackberry, de momento). No sólo le resulta suficiente: le ha permitido dejar atrás también casi todos los papeles. SAP está desarrollando aplicaciones de gestión de gestión de pedidos e inventario, en colaboración con Sybase y varios clientes.

En el de Daimler, ya tienen cuarenta concesionarios usando iPads para tramitar, en directo, financiación de compra… con un éxito rotundo: se están planteado llevarlos a todos los que tienen en el país.

En el de Well Fargo, se dieron cuenta de que sus mejores clientes eran precisamente los más propensos a usar iPad, lo que les llevó a desarrollar aplicaciones específicas de gestión financiera para esa plataforma. De nuevo, con un éxito que les está animando a lanzar más.

Sin ir tan lejos

Cuando ni siquiera se distribuían en España, ya podías encontrar iPads en las mesas de juntas de varias empresas. O de la mano de altos ejecutivos del Banco Sabadell, por citar nombres concretos.

Efectividad y diseño

El iPad no es simplemente un "electrodoméstico de consumo". No es probable que se haga modelado 3D en él, ni que se diseñen hojas de cálculo complejas… pero sí es un entorno perfectamente válido para leerlas, comentarlas y validarlas; para escribir textos breves (email, anotaciones) y no tan breves; para combinar las aplicaciones de gestión con las utilidades personales.

Es una máquina más que útil para muchos perfiles de usuario, entre los que destacan dos: los viajeros, y los ejecutivos. Y sorprendentemente (o no) esos dos perfiles son importantes en las organizaciones. Del mismo modo que en algunos ministerios españoles (entre otros organismos), en las empresas normales es prioritario dar satisfacción a las necesidades de soporte de "los de arriba", lo que significa ser capaces de darlo a todos.

Y los de arriba están muy interesados en una máquina que, como hemos dicho, no sólo es realmente eficiente y capaz de dar mejores soluciones que un portátil… sino que queda mucho mejor en la mesa de juntas. Es una declaración de estatus a la vez que un sustituto ligero de la artillería habitual.

En resumen

Apple ha hecho los deberes para que los iPad e iPhone puedan usarse con seguridad en entornos corporativos. Ha conseguido una integración mejor que buena. Le falta todo lo demás (integradores, soporte, formación y certificación, incluso distribución) pero lo crítico lo tiene hecho.

Ahora, las empresas están viendo que la tableta es más que útil para algunos perfiles: los que tienen que atender a cliente en movimiento (ventas, inspecciones) o a pie de cama (hospitales), los que tienen que viajar con frecuencia (consultores, ejecutivos, vendedores). Y que es muy apreciada por los que necesitan herramientas de representación (ejecutivos). Por no hablar de los que quieren exhibir creatividad muy de cerca (profesores infantiles) o cualquiera que tiene que introducir datos en movimiento.

La otra cara de la moneda es que un grupo de gente cada vez más grande, integrado (entre otros) por estos perfiles, usa el iPad para acceder a información y servicios. Es decir, son clientes potenciales que agradecen aplicaciones para iPad, pensadas para su interfaz táctil y sus características de (falta de) almacenamiento.

El resultado de todo ello es que el iPad, como el iPhone, se está saliendo del nicho de "consumo" que se le había designado. Desde el primer día. Y esta vez, no hará falta un año para convencer a la industria.

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