Hace mucho tiempo que se viene señalando que la negativa de Apple a licenciar su sistema de gestión de derechos (DRM) hace que el "ecosistema" iTunes sea un entorno cerrado, peligrosamente parecido a un monopolio y en cualquier caso nocivo para el usuario. 

El problema es sencillo: si compras música en el iTunes Store, viene protegida con un método que es propiedad de Apple, y que evita usos ilegales de la música (salvo que realmente quieras hacerlos). Puesto que ése método es exclusivo de Apple, esa música comprada no puede reproducirse en software de terceras partes ni usarse en lectores MP3 que no sean el iPod.

¿Eso es malo? Puede que sí, y puede que no. Y puede que sea un abuso de los derechos del consumidor.

Monopolio 

Los primeros en señalarlo fueron los competidores de Apple: primero, los que querían vender canciones a sus clientes desde sus propias tiendas online (recordemos cómo RealNetworks usó todo tipo de medios para hacerse compatible con el formato de Apple).

En aquellos momentos, iTunes Store acababa de salir y no tenía apenas relevancia (por número de ventas) en el mercado. De hecho, muchos aún esperaban que cayera ante la competencia de Yahoo, Sony, Microsoft, Real, o la otra media docena de compet idores que existían o se anunciaban. Hoy, iTunes Store "domina" el mercado con una cuota muy grande de la venta de música online, casi el 80% en algunos países y momentos. ¿Es un monopolio?

Repitamos la pregunta: ¿es un monopolio, cuando las ventas online no llegan al 5% de la distribución de música?

Parece que no.

Derechos del consumidor

Otra cosa distinta es lo que les viene pasando en Europa: que distintos grupos de consumidores y oficinas de defensa del consumidor les han reprochado que imponen limitaciones excesivas en el uso de la música comprada en el iTunes Store. En otras palabras, ¿porqué no van a poder reproducir ésa música en otro lector MP3, sin romper el DRM (y la legalidad)? 

Ahora mismo, Noruega ya ha establecido que Apple contraviene su legislación en este aspecto, y están esperando a que proponga correcciones. Pero no son los únicos: hasta siete países, incluyendo varios miembros de la Unión Europea, siguen el mismo camino. Y si bien Apple puede dejar de vender música en Noruega (¿qué son 4 millones de potenciales clientes?), no puede permitirse dar la espalda a Francia, Alemania, Suecia, Dinamarca, Finlandia… y ahora, desde el día 25, Holanda.

Hay que dejar claro que las oficinas de defensa del consumidor (o los grupos de consumidores, ante los tribunales) de estos países no están exigiendo a Apple que regale nada, sino que licencia su tecnología de DRM. Esto significa que las empresas que quieran usarla, tendrían que pagar por ello.

Sin embargo, no está claro que estos grupos de consumidores tengan toda la razón. Pensemos que lo que vende Apple está claramente definido: música que funciona en tu ordenador y en tu iPod, y que puedes tostar en CDs. Si fuera otra cosa, probablemte debería tener otro precio.

Apple no es el único modo de comprar música; desde luego, no es "el punto de contacto principal entre la industria y el consumidor", como han llegado a decir algunos grupos de consumidores. Además de las tiendas offline, sigue habiendo tiendas online que venden CDs (véase Amazon). Y tampoco hay que olvidar que su sistema DRM no es el único que no está disponible para cualquier fabricante. Lo único que domina Apple es la imaginación de los usuarios: es la referencia en un mercado. Pero ése mercado no es más que una fracción del total.

Etiquetas claras

En lo que sí tienen razón los noruegos es en que Apple no indica con "máxima claridad" que la música del iTunes Store no funciona fuera del ordenador o del Mac (o del CD en que se tueste). Hay detalles discutibles, y sería una aplicación asimétrica de la norma (la mayor parte de los MP3 que conozco no dejan muy claro con qué son compatibles), pero es cierto que, como jugador dominante, se podría exigir a Apple que sea más explícito para que nadie se llame a engaño.

Pasado mañana

En resumen, parece que a medio plazo estas acciones de los consumidores o los competidores no van a hacer demasiado daño (incluso si las cosas se ponen feas, la Comisión Europea tardaría años en actuar) y puede que impulse a Apple a mejorar su claridad y su usabilidad… e incluso a considerar la licencia de su DRM.

Pero la razón es que la venta de música online sigue siendo muy minoritaria. A medida que crezca, los intereses de las empresas del sector (distribuidores, productores, fabricantes) y de los consumidores, serán cada vez más contrarios al "jardín cerrado" de Apple. La presión para que deje entrar a fabricantes de MP3 y otros distribuidores será cada vez más seria, y sus argumentos legales cada vez más ciertos.

De momento, Apple sigue disfrutando de la ventaja que (presuntamente) le da su DRM exclusivo para vender más iPods y más música, y construir cuota de mercado. Pero, si le va bien, no podrá seguir haciéndolo indefinidamente. Cuando más crezca su mercado, más probable es que su control se vea atacado legalmente.

¿No sería más práctico adelantarse?

De hecho, a medida que el mercado de venta de música online se va normalizando, esa "ventaja" parece cada vez menos ventajosa. Una de las razones para no comprar música en el iTunes Store es que no se puede usar en otros MP3. Y una de las razones para no comprar un iPod es que te liga a la iTunes Store. Estas razones, que antes no eran significativas, serán cada vez más importantes a medida que los MP3 rivales vayan haciéndose lo suficientemente atractivos, y la venta de canciones online por competidores vaya funcionando mejor.

Sí, Apple puede refugiarse en un diseño mejor y una experiencia mejor… pero nadie es perfecto, y recordemos que Microsoft no necesitó ser "mejor que" Apple, sólo "lo bastante bueno"… por el precio oportuno. En esas circunstancias, tener un DRM no licenciado es una desventaja, no una ventaja competitiva.

Y lo que es peor: Apple está dando tiempo a que se establezcan en el mercado sistemas DRM "lo bastante buenos" (Microsoft), que están disponibles para el que quiera usarlos. Su posición dominante hace que para muchos sea conveniente apoyar a cualquier alternativa.

Es una película que ya hemos visto, y a menos que Apple siga haciendo milagros, va camino de repetirla.

Mercado maduro, ecosistema dispuesto

En estos momentos, da la impresión de que Apple no gana nada impidiendo que otros fabricantes de MP3 accedan a sus formatos: las ventajas del iPod no están ahí, sino en su manejo y diseño. Permitiría a otros fabricantes ampliar el mercado dominado por su DMR, segaría la hierba bajo los pies de Microsoft, y podría convertir su DRM en estándar de la industria. Está a tiempo de hacerlo, pero no siempre será así.

Además, Apple está en la cima: ahora mismo, los términos de licencia que podría obtener son probablemente mejores que los que obtendrá cuando Windows y sus formatos hayan penetrado más en el mercado de contenidos multimedia. La posición de negociación puede empeorar, pero tiene muy difícil mejorar. Es posible que el Zune nunca lo use (quién sabe), pero el resto de fabricantes seguramente estaría más que dispuesto a comprar.

En cuanto a licenciar el sistema a otros vendedores de música, eso probablemente no se lo exija ningún consumidor (y por tanto, ningún juez) en tanto no tenga un monopolio verdaderamente interesante. Para ello, tendría que haber desbancado a todos los formatos de Windows y ser realmente un estándar casi universal, usado por todos los fabricantes.

Justo el tipo de problemas que dudo que preocupen a Apple. Al revés, apostaría a que no le importaría nada tenerlos.

Así que, ¿porqué no hacerlo? 

 

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