larry-page-300x200Esta semana nos desayunamos con la compra de Motorola Mobility (la parte de Motorola que diseña, fabrica y vende teléfonos móviles) por parte de Google y por 12.500 millones de dólares. Lo peculiar (y lo interesante) son las razones que puede tener para ello.

La defensa del ecosistema de Android

Las que ha dado Google aluden a la propiedad intelectual de Motorola, que permitiría a Google "proteger mejor a Android de las amenazas anticompetitivas de Microsoft, Apple y otras empresas". La teoría es que en Motorola habría patentes suficientes bien para sustituir las tecnologías problemáticas… o bien para contraatacar y obligar a Apple y Microsoft (y Oracle por otro lado) a dejar a Android en paz.

Y puede que sea cierto: cuando Microsoft demandó a Motorola a finales del 2010 (varias demandas, algunas relacionadas con Android), Motorola contrademandó alegando infracciones de 16 patentes suyas en productos de Microsoft. Siguen pegándose.

Lo cierto es que, como ya hemos comentado, Google va a tener dificultades serias a corto plazo con Android por razones de propiedad intelectual. Entre otras (y de éso hablaremos luego).

Lo cierto también es que 12.500 millones de dólares por una cartera de patentes no especificada es mucho dinero. Motorola se dividió hace poco, creando Motorola Mobility, para facilitar que alguien la comprara dada su incapacidad para hacer dinero. Ni siquiera usando Android, como ya venía haciendo. Microsoft estuvo analizándola, y no la compró, lo que también da una idea de la potencia de esas patentes.

Envidia de iPhone

Hay quien piensa que Google venderá la parte "de móviles" de la empresa una vez integrada su propiedad intelectual. Aquí tenemos dudas serias (y parece que no somos los únicos).

Una de las razones por las que el iPhone y el iPad tienen el éxito que tienen es que Apple sigue una filosofía muy radical: tanto el hardware como el software vienen de las mismas manos y están específicamente diseñados para sacarse partido mutuamente. Eso siempre se ha notado, tanto en estabilidad como en prestaciones, en comparación con otras máquinas.

Google ha hecho experimentos, encargando a diferentes empresas sus "Google Phones", que han servido de muestra y acicate para que los fabricantes tradicionales vieran lo que es posible y perdieran el miedo. Los modelos en sí no han tenido un especial éxito de ventas, pero han cumplido su misión.

Con la compra de Motorola, Google no sólo se blinda (en teoría) frente a Microsoft y compañía. También adquiere, de golpe, la capacidad de fabricar teléfonos directamente… con unos ingenieros y diseñadores que hasta hace dos telediarios eran líderes mundiales.

Da la impresión de que Google está pensando que la mejor manera de cubrirse frente a la intimidación que Microsoft y compañía hacen a sus licenciatarios… es ser ella misma la licenciataria. Google quiere asegurar que el mundo de los smartphones no cae en manos de un rival, y eso puede hacerse "regalando" Android para que otros compitan… o compitiendo en primera persona, directamente, contra el iPhone, intentando hacer modelos "integrados" capaces de superar a Apple.

Lo peculiar es que parece que van a intentar una tercera vía: fabricar y licenciar. Un método que usó Apple durante la famosa "guerra de los clones" en la que consiguió que sus propias ventas fueran canibalizadas por empresas que invertían la mitad en investigación, desarrollo y márketing, y precisamente por éso podían dar más potencia por menos precio. Apple sólo se recuperó cuando exterminó a los clones, comprando sus acuerdos de licencia.

Será divertido ver la historia repetida. Especialmente porque uno de los licenciatarios del Mac OS en esa época era… Motorola.

El resto de los invitados

Si Android sigue evolucionando hacia un sistema "con dueño", con elementos propietarios, controlado de cerca por un fabricante y con costes asociados (directos o indirectos),  será cada vez menos atractivo para los fabricantes de equipos.

Esto es una oportunidad para Microsoft, cuyo último Windows móvil está siendo alabado hasta las alturas antes de asomar la nariz, y cuyas ganas de recuperar protagonismo en este terreno no se pueden exagerar.

Y también suena bien para HP y para RIM, ambas con sistemas operativos nuevos y sólidos. Así como RIM probablemente no licencie su tecnología y apueste por seguir independiente (duro pero posible, dado su mercado corporativo), HP tiene muy poco que perder siguiendo la vieja política de Palm de licenciar su sistema operativo a quien lo quiera. Su plataforma móvil tiene muchas posibilidades pero no puede sobrevivir sin volumen, y ahora no lo tiene.

En resumen

La jugada de Google está siendo mayoritariamente aplaudida por los analistas. Puede que les salga bien; desde luego, es probable que encone la guerra de las patentes. Pero comprar una empresa que había perdido los últimos trenes y no sabía rentabilizar sus capacidades parece un modo curioso de resolver ese problema.

Y meterse en el jardín de fabricar móviles y al tiempo licenciar el sistema operativo no sólo es una invitación a seguir perdiendo dinero con Motorola, sino un aviso serio a los licenciatarios para que vayan explorando opciones.

Todo eso sin mencionar lo radical y caro de la medida. El juicio de Larry Page, CEO de Google, en esta ocasión podría cuestionarse mas pronto que tarde.

 

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