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Pongamos tres ejemplos: si la nueva norma se aplica como está, mañana podrían penalizar el tráfico de torrent (o casi pararlo), subir los costes de las empresas de vídeo por internet (que te subirían el precio a tí) y sacarte las videoconferencias de la tarifa plana.

¿Qué tal suena?

Siendo más exactos, la norma no les da esos derechos. Lo que hace es no establecer claramente que no los tienen, al prever "servicios especiales" y otras excepciones en un texto confuso que deja interpretar y aplicar a las autoridades nacionales.

Reforma legal europea: no se protege la neutralidad

Esta semana el Parlamento Europeo ha aprobado legislación que no sólo se queda rezagada respecto a la estadounidense, sino que beneficia a las grandes telecos a costa de las empresas pequeñas y el consumidor. Y lo vamos a notar.

En concreto se trata de la corrección a la Directiva 2002/22/EC sobre acceso universal y derechos de los usuarios de telecomunicaciones, votada el día 27. El texto completo está aquí y la materia se ha debatido en otros foros, pero nos parece lo suficientemente importante como para resaltarla.

El tema de fondo era doble: acabar con el “roaming” (una promesa ya antigua de la Comisión) y dar a Europa una legislación seria sobre “neutralidad en la red” o “net neutrality”, algo que suena mucho menos espectacular pero es mucho más importante.

El principio de neutralidad en la red se ha seguido desde su inicio pero no tenía base legal hasta que la FCC estadounidense, en dos intentos, la fijó al fin en piedra. En resumen establece que no se puede diferenciar entre los diferentes tipos de tráfico de la red: recibe el mismo trato el tráfico de un particular que el de una empresa, el de un extranjero que el de alguien dispuesto a pagar el triple. Todos los datos son iguales.

Esto supone que una startup puede ofrecer sus servicios con la misma calidad de conexión que una gran empresa, por ejemplo. Y quien dice startup dice PYME. También supone que no se puede cobrar diferente (por ejemplo) el vídeo por internet que el correo electrónico. Todo son datos.

En la legislación que acaba de aprobar Bruselas (y que ya veremos cómo se traslada a cada país) eso se acaba. Tras una sesión de debate a la que asistieron 50 de los 751 parlamentarios, 500 de éstos votaron aprobar la propuesta sin ninguna de las modificaciones que endurecerían la ley. El resultado es que ni siquiera se acaba el roaming, y la neutralidad de red queda difuminada y supeditada a los intereses de las telecos. En resumen (y de momento) muerta.

Vale, pero ¿de qué estamos hablando?

Los europarlamentarios se aburrieron de la materia, por lo que no sorprende que la gente también. Pero es serio. Ahora se pueden definir tanto excepciones a los servicios como "servicios especiales" que sólo se puede priorizar cuando sea "necesario" (definición tan imprecisa que no supone nada).

Concretando: de acuerdo con esa norma, las telecos podrían hacer todo ésto:

  • Crear “vías rápidas” para las empresas que paguen por que su contenido se cargue más deprisa que el resto (p.ej. la web de una gran empresa se carga volando, la del competidor a pedales).
  • Sacar servicios de la tarifa plana (p.ej. tienes tantos gigas mes pero el vídeo va aparte).
  • Definir “clases de servicio” y tratarlas de forma diferente (p.ej. el que venga de webs que les den problemas, o usen servicios torrent, podría ser limitado).
  • Reducir la velocidad del tráfico para prevenir “posibles colapsos” (sin precisar).

Por muy confuso que sea, se trata de un cambio muy, muy serio en las reglas del juego. Un cambio que favorece a las empresas de telecomunicaciones. En lugar de ser “utilities” casi pasivas que ponen sus tubos a disposición de los que tienen datos que mover, ahora las telecos pueden diferenciar y exprimir esos datos. Esto va a beneficiar su rentabilidad, y va a fomentar su innovación. Pero lo va a hacer al coste de poner en manos de muy pocas empresas (las telecos son oligopolios en todos los mercados) mucho poder sobre los costes de todas (y todos) los demás.

¿Esto me afecta?

Volvamos al principio: si la nueva norma se aplica como está, mañana podrían penalizar el tráfico de torrent (o casi pararlo), subir los costes de las empresas de vídeo por internet (que te subirían el precio a tí) y sacarte las videoconferencias de la tarifa plana.

Y hacerte lo mismo con el móvil. 

Esa implementación depende de las autoridades de cada país y de una maraña de procedimientos. La normas es muy confusa y hay países, como Holanda, que ya han pasado su propia versión, mucho más cercana a la estadounidense. Veremos en qué acaba la cosa, y hasta dónde consigue apretar el lobby de las telecos.

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