El análisis de la estrategia de Apple de la semana pasada estaría incompleto sin un repaso a lo que está haciendo con sus precios y su gama hardware.

Una de las cosas que más se está comentando en la Comunidad acerca de los nuevos productos de Apple es que los precios no dejan de crecer, y que ya no están en un rango equivalente a los de su competencia. Durante años lo habitual había sido ver subir las prestaciones disponibles para un mismo nivel de precios. Ahora parece que la idea ha cambiado.

No es una impresión subjetiva ni producto del paso a euros. Apple está subiendo precios, y no precisamente un poco. Algunos autores especulan con que se trata de una estrategia de “Apple como servicio”, intentando que nos pasemos a los planes de contratación de un iPhone nuevo cada año pagados en cómodas cuotas mensuales. Otros se han fijado en que eso no se ofrece para ordenadores.

Nosotros nos hemos fijado en que la cifra de ventas de teléfonos móviles está estancada, que los iPads llevan tiempo irregulares, y que (aunque los Macs hayan tenido un magnífico trimestre gracias al nuevo MacBook Pro) el mercado de ordenadores en general está más que maduro. En resumen, que si Apple quiere ingresar mucho más por ventas en hardware, tiene que ser por precio. Pero eso tiene sus riesgos.

¿Demanda inelástica?

Los economistas dicen que si sigues dispuesto a comprar aunque te suban el precio, tienes una demanda inelástica. Apple está explorando los límites de esta elasticidad desde el iPhone X e incluso antes.

No son sólo palabras. Este último trimestre las ventas de móviles (por número de unidades) no crecieron, pero los ingresos por esas ventas crecieron un 29%.

Parte de la explicación es que el precio medio de venta de los teléfonos de Apple ha subido de 724 a 793 dólares (según The Verge, que no explica cómo lo pondera pero nos parece fiable), un 10% casi redondo. La subida es por ambos extremos: ha desaparecido el iPhone SE y el modelo más caro ya roza los 1500 dólares. Si te fijas en la tabla de Statista (y eliminas el SE y añades un XR de 1500 al final) verás de lo que estamos hablando.

Y en los Mac vemos una tendencia parecida. El precio de la versión básica del nuevo MacBook Air es de 1199 dólares, 200 más que los 999 que valía la anterior (20%). El nuevo Mac mini empieza en 799, 300 más que los 499 del anterior (subida del 40%). Han dejado de ser modelos de entrada a la gama Apple, asequibles para usuarios domésticos y competitivos con el mercado Windows. Ahora son comparativamente caros. Los MacBook Pro también son más caros que antes, en relación con el mercado, pero se benefician de la demanda acumulada.

Los accesorios van por el mismo camino. Las primeras reviews del nuevo iPad Pro y su Pencil 2 se quejan de que esos fallos no son propios de un stylus que cuesta 129 dólares (no es que a 99 el anterior fuera barato, pero es un 30% de diferencia). Y lo mismo con la funda teclado: la más barata ahora cuesta lo que antes costaba la más cara.

Algunos usuarios se lo están tomando bien, sugiriendo que nos empeñamos en comprar tope de gama cuando nuestras necesidades no lo requieren y los modelos tienen una vida útil muy larga. Señalan a la supervivencia de los modelos anteriores como “escalón de entrada”, e incluso al aumento de los “refurbished” o “como nuevos” que vende Apple. Hay quien indica que los modelos nuevos de iPhone tienen más prestaciones que muchos ordenadores (del iPad Pro mejor no hablamos).

Otros no tanto. Esta subida de precios está obligando a alargar los ciclos de renovación de equipos a muchos profesionales que (efectivamente) no requieren todas las novedades del último modelo, pero podrían sacar partido a sus prestaciones y estaban acostumbrados a ello.

Apple va a dejar de publicar las unidades vendidas de sus gamas de producto. No es la mejor señal sobre la vitalidad del mercado. Su intento de extender la gama de productos (desde usado a obsoleto a última gana, con solapamientos por todas partes) es la respuesta contraria a la que utilizó Apple hace años en situaciones parecidas. La probabilidad de que suban los ingresos a corto plazo es seria, por mayor volumen de ventas con las mismas unidades. La probabilidad de que bajen a medio plazo es más seria aún, al ampliarse el ya mencionado ciclo de renovación de equipos, e incluso interrumpirse: cuando un equipo no tiene un uso especialmente exigente, si la versión Mac cuesta el doble que la Windows y no ofrece diferencias útiles, no será la primera vez que los usuarios domésticos o corporativos cambian de sistema operativo. Que se lo digan a Amelio y sus predecesores.

Los XS, XSMax y XR acaban de salir. Los nuevos MacBook Air y Mac mini también. En uno o dos trimestres sabremos cómo le ha funcionado la estrategia a Apple. Muchos esperamos que corrija.

La confusión en la gama

Estos experimentos con los precios y la demanda no son lo único que llama la atención en la oferta reciente de la manzana. El solapamiento de gamas de producto, la indefinición de mercados de uso, la multiplicación de gamas obsoletas que se siguen ofreciendo, contrasta mucho con la sencillez de gama tradicional de Apple (tradicional desde que volvió Jobs y hasta no hace demasiado) y hace pensar en falta de claridad de ideas en la estrategia de producto hardware en Cupertino.

Tampoco es el único sitio. Si uno se plantea la evolución de la oferta de Apple en el terreno musical, y hasta de sus apps móviles para ella, se aprecia una cierta confusión que se disipa muy despacio.

Caída de las acciones

El anuncio de resultados provocó una caída en la cotización de Apple de un 7% en un sólo día. Ayer lunes ya iba por el 10%. Parte de la explicación son dudas sobre la situación comercial internacional (que le puede afectar, como ellos mismos reconocen, encareciendo sus costes) pero también hay parte de análisis preocupado de lo que está pasando en las nuevas oficinas de Apple.

Puedes comentar este análisis en los foros.