El diseñador Jony Ive, que a día de hoy es la referencia en estética y experiencia de uso para Apple en el papel de Jefe de Diseño, dio una entrevista en The Independent, publicada ayer, sobre el proceso de definición del nuevo iPad y la filosofía que hay detrás. Merece la pena leerla; aquí van algunas de las ideas más destacadas.

«No se trata de hacer las cosas diferentes porque sí». Eso es una «trampa», cuando lo que hace falta no es rediseñarlas para hacerlas diferentes sino «para hacerlas mejores«. Cuando se rediseña un producto popular se corre un riesgo pero «en mi experiencia, cuando haces cambios que importan, la gente rápidamente los reconoce y desarrolla la conexión que antes tenía con el producto».

Sobre el proceso para hacer cosas que la gente vea «mágicas«, reconoce que tiene su sistema. «Parte es el uso de tecnologías que se desarrollan a lo largo de años, como Face ID» y parte es «cosas más difíciles de describir». En el caso de iPad «una de las cosas que quería conseguir es que no hubiera una orientación correcta o incorrecta» para usarlo. Otra era acabar con la sensación de «combinación de piezas». Esto lo ha hecho con las esquinas de la pantalla (en otro alarde de uso de tecnología), que ahora son redondeadas y siguen el borde del producto. «Sientes que es auténtico, no una combinación de cosas sino un solo producto claro». Algo tan integrado que «lo hace diferente del 99% de otros productos tecnológicos complejos». Para Ive, seamos capaces de articular la razón o no, esto hace que el producto nos guste.

El borde plano es otro aspecto en el que no se podría haber hecho algo tan sencillo hasta que el proceso de fabricación permitió llegar a esa delgadez.

Conseguir una sencillez tan completa es cualquier cosa menos sencillo. «De lo que estamos más orgullosos es de todas las cosas que teóricamente deberían estar ahí pero no están. Es extraño sentirse orgulloso de cosas que no están ahí«.

También está orgullos del modo «casi mágico» en que el Pencil «casi salta de tu mano» y que queda pegado magnéticamente, cargándose.

Parte del trabajo de Ive es conseguir diseñar productos que queremos antes de que sepamos que los queremos, como plantea el periodista. «Cuando hablas del futuro, y como diseñador me dedico a eso, no es frecuente que estés tratando de resolver un problema definido. Por definición, no sabes que algo es un problema hasta que eres consciente de una forma mejor de hacerlo. El reto es que cuando llevas resolviendo un problema de un modo concreto mucho tiempo, tantas cosas te convencen de que, por supuesto, es la mejor forma de hacerlo. Entre ellas el hábito». Tienes que dar «un salto de fe«, pensando «ya he pasado por ésto antes, y ya hemos encontrado mejores formas de hacerlo antes». Tienes que creerlo e insistir. Y «muchas veces, la gran mayoría de las veces, hemos encontrado un modo mejor de hacerlo.»

Otro punto que le interesa es el de los materiales, y la nueva aleación de aluminio reciclado que usan los nuevos Mac. «Es un ejemplo de cómo podemos cambiar las cosas, no para ser diferentes sino para ser auténticamente mejores». «Yo también creo que esto es algo grande, como sugiere la reacción» de la gente en la Keynote. «Me sorprendió la reacción, pero muy favorablemente».

El impacto de Ive en Apple (y en el diseño que exporta) es evidente. Su impacto en los procesos de innovación de otras empresas probablemente no ha hecho más que empezar.

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Foto: Wikimedia.