mozillapstorebien En el mundo físico, hace mucho tiempo que compramos en “agregadores” de productos, ya sean especialistas en sellos o grandes superficies. Proporcionan una selección de productos ordenada de manera lógica y aseguran que se cumplen unos estándares. Pocos fabricantes, de lo que sea, dedican ya tiempo a vender al público directamente.

Y sin embargo, el mundo del software venía estando tan fragmentado que cada utilidad shareware tenía que encontrarse en su propia página, o con lupa… o bien por casualidad en la web de un “agregador de descuentos”. Algo que tiene muy poco sentido cuando en la web, un agregador ni siquiera tiene costes de almacenamiento… y la logística de una descarga es cada día más barata.

La App Store cambió todo eso, y ha sido una de las grandes innovaciones prácticas de Apple que menos reconocimiento reciben fuera de las escuelas de gestión. En la App Store, cualquier desarrollador puede limitar sus costes comerciales a poco más que el 30% que Apple se queda en cada venta. Y tendrá casi la misma exposición que Electronic Arts, si su producto está bien hecho y explicado… o puede que más, si consigue que sus clientes firmen comentarios positivos. En resumen, la App Store es un enorme caldo de cultivo de empresas de desarrollo porque hace mucho más sencillo empezar a vender.

El otro lado es que Apple acaba implicada en todas las transacciones de esos desarrolladores (salvo los que optan por saltarse a Apple y trabajar con Cydia, por ejemplo). Aunque se vende sólo una app por cada siete gratuitas que se descargan, teniendo en cuenta las cifras que se están manejando (más de 10.000 millones de dólares ya generados para desarrolladores) nos queda muy poca duda de que la App Store es rentable.

La App Store es un ejemplo tremendamente integrado: un solo intermediario para toda la familia. Pero hay otros ejemplos, como el servicio de juego online con tienda incorporada de Valve, llamado Steam, y tan potente que puede determinar las APIs usadas en el desarrollo de algunos juegos para facilitar que se puedan usar con él. En el terreno del software normal, AppBodega.com es un ejemplo de iniciativa menos sofisticada pero apuntando en la misma dirección. En el de las revistas online (que son simplemente otro tipo de activo digital con licencia), Zinio tiene un (frágil) quiosco en el que se ofrecen decenas de editoriales. Y en el de las aplicaciones web corporativas, Salesforce tiene su AppExchange.

Yo también quiero. Y yo. Y yo.

Los primeros en reaccionar con admiración (es decir, en copiar la idea) fueron los competidores directos de iOS, Google con su Android Marketplace y Nokia con su propia tienda Ovum; de hecho, hasta las diferentes telecos están empezando a crear sus tiendas diferenciadas en EEUU. Pero la tendencia se extiende a cualquiera que quiera fomentar su propio ecosistema de aplicaciones…

… y no se acaba ahí. Ahora empezamos a ver otros intentos de consolidación más curiosos, y con objetivos ligeramente diferentes:

Microsoft anuncia su propia tienda de juegos para Windows (tirando de su potencia y experiencia en Xbox, está claro que está en un lugar ideal para competir con Steam… y quizá consiga dar una ventaja competitiva a su consola).

Google está terminando su tienda de aplicaciones web, llamada Chrome Web Store y anunciada ya en Mayo . Es un terreno en el que quiere fijar estándares a varios niveles… y del que también se puede sacar dinero, puesto que la mayor parte de estas aplicaciones son creación de pequeñas empresas que no podrían distribuir bien sin un agregador. Y los estándares y datos que emerjan de ese mercado darían a Google un papel realmente central en la nueva web.

Mozilla acaba de anunciar una iniciativa llamada Open Web Apps , destinada a agregar las aplicaciones web que cumplan sus propios criterios de “libertad” (bastante sensatos) y al tiempo a crear una alternativa al control del desarrollo de aplicaciones web por parte de Google. La iniciativa incluye su propia tienda de aplicaciones . No es lo único que Mozilla está haciendo para favorecer la creación de un ecosistema de desarrolladores web en torno a su tecnología.

Apple está dando un paso más en la captura de valor dentro de su ecosistema (y en el apoyo a los pequeños desarrolladores) con el anuncio de Mac App Store , una opción alternativa de descubrimiento y compra de aplicaciones para Mac que va a cambiar el panorama de las ventas de software en el Mac radicalmente… y si no, al tiempo.

Y no será la última, ni siquiera a nombre de los mencionados. Teniendo en cuenta que Apple es la promotora de WebKit, no tenemos claro si apoyará a Google (que lo usa), a Mozilla (que limita su poder) o a una nueva Store a medio plazo.

Los nuevos intermediarios

Lo que está claro es que por fin están llegando a la distribución de software los cambios que han afectado a la distribución de bienes e incluso de servicios desde que apareció la web: la aparición de nuevos intermediarios más eficientes, con cadenas simplificadas, capaces de barrer del panorama a los intermediarios tradicionales. Ofrecer un simple listado no es una diferencia suficiente, aunque permita comentarios; integrar gestión de licencias e instalación automática cambia las cosas.

No es ninguna broma. Hasta hace una semana, buscar una tienda con software para Mac era casi misión imposible (fuera de EEUU, Gran Bretaña y cuatro sitios más). Cuando salga la Mac App Store, será una pérdida de tiempo.

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