Esta semana, la filial de conducción autónoma de Google, Waymo, anunció que acababa de obtener «la primera licencia de California» para poner en la calle vehículos autónomos sin un conductor físico presente para casos de emergencia. Los vehículos rondarán por los vecindarios cercanos, de día y de noche, con sol y con niebla, y eventualmente por todo el Estado. Hay que señalar que aunque no haya un conductor físicamente presente, sí lo habrá en modo remoto: un operador remoto estará tan encima del vehículo como un piloto de drones.

No es precisamente el primer lugar ni la primera licencia. Ya desde 2016 el Estado de Michigan legisló libertad casi completa para estas pruebas (e incluso para que los fabricantes operen taxis autónomos). Los Estados de Arizona y Nevada también llevan tiempo permitiendo que estos coches operen sin conductor de seguridad. Ya hay minibuses sin pedales ni volante transportando personas en Las Vegas, la Universidad de Michigan, y San Ramón en California.

Tampoco se limita a EEUU. En China ya se han dado las primeras licencias para vehículos autónomos, hace más de seis meses.

Mientras tanto (y como ya informamos en Macuarium justo antes de la Caída) en Europa las cosas van  con otro criterio. La legislación más avanzada es la alemana, que en 2017 definió una serie de directrices que establecen que los vehículos, por muy autónomos que sean, no pueden circular sin un conductor capacitado… y que se centró en definir aspectos que EEUU deja al criterio de los fabricantes, como la ética de las decisiones críticas. Por ejemplo, en Alemania un coche autónomo no podrá hacer ningún cambio si cualquiera de las opciones resulta en una muerte probable de alguien; en EEUU, se abre la puerta a «valorar» a las personas que pueden resultar atropelladas en cada caso. Una prudencia que pone «la seguridad primero«.

La Comisión Europea anunció en Marzo no sólo fondos (muchos) para la infraestructura necesaria, investigación y desarrollo, sino una iniciativa para coordinar este tipo de criterios a nivel europeo. Las empresas fabricantes apoyan este criterio (lo que no les impide estar probando vehículos autónomos por todo el mundo, como BMW que tiene 40). Ya hay autobuses autónomos (a 20 km por hora) en Berlín, y licencias para vehículo autónomo en Gran Bretaña y Francia, por ejemplo.

Si quieres saber más sobre lo que se hace en Europa (o ser parte de ello), no te pierdas esta página de la iniciativa de Connected Automated Driving de la Comisión. Aún está activa la consulta abierta sobre este tema.

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Imagen: EuCAD.