Hace unos años, cuando teníamos que hacer un folleto con varios logotipos (sponsors, etc), el cliente esperaba que los tomáramos de tarjetas personales, servilletas y cosas así. Hoy, nos mandan por mail unos JPEGs diminutos… ¡la tecnología evoluciona, el hombre no! 

La mayoría de las empresas suele contentarse con las piezas finales que les entrega el diseñador. Son pocas las que mantienen un archivo de elementos de imagen institucional. Son menos aún las que saben dónde está. Poquísimas las que los entregan sin rodeos ridículos "para que no les roben la imagen". Y casi ninguna, la que se tome la delicadeza de hacerlo accesible en la web.

O al menos, eso creen 😉

A la caza del logotipo vectorial

Nuestro /santo grial/ es el logotipo en formato vectorial (o en mapa de bits con muy buena resolución), con colores "oficiales" (no virados a paleta web y cosas así), y con las tipografías convertidas a curvas.Hay dos tipos de formatos habitualmente publicados en la web, que cumplen o pueden cumplir con esos requerimientos: PDF y Flash.

Obtener logotipos de PDF

Habitualmente, el formato PDF se emplea en la web para publicar:

  • piezas de diseño: folletos, memorias y balances, etc.
  • documentos "de oficina": informes, comunicados, textos, etc.

Los "documentos de oficina", generalmente no valen la pena. Suelen producirse con Word, PowerPoint u otros programas similares, en donde generalmente se aplica una versión del logotipo en  baja definición. Con suerte, tendrán aplicados un WMF o EMF, formatos vectoriales "de juguete" que destrozan las curvas, reparten los nodos por cualquier parte, y tampoco nos sirven.

Las *piezas de diseño* suelen emplear el logotipo en EPS, por lo cual es muy probable que en éstas encontremos lo que estamos buscando. Si tenemos suerte, la tipografía del logotipo estará convertida a curvas. Si no, con Acrobat podemos buscar información de las tipografías empleadas.
 
Programas como Illustrator pueden extraer páginas del PDF, de donde podremos tomar el logotipo, guardarlo en el formato que necesitamos, etc.

Si el PDF está protegido contra edición, podemos:

  • tratar de desprotegerlo con una utilidad como PDFKey Pro ( http://www.pdfkey.com/ ), o
  • contentarnos ampliando el PDF al máximo y tomando una captura de pantalla (comando-shift-4).

En el último caso, tendríamos el logotipo en mapa de bits, pero de un tamaño suficientemente generoso que resulta equivalente a tenerlo en alta definición.

Obtener logotipos de SWF/Flash

A menos que quien haya hecho el Flash sea un completo inútil –lo cual no sería raro–, el Flash debería contener el logotipo vectorial, con colores RGB pero suficientemente aproximados a los /oficiales/ para el uso que vamos a darle. ¿Quién dijo que las animaciones de apertura eran /completamente/ inútiles?

Para bajar el Flash, podemos fijarnos en la paleta de "Actividad" del Safari o "Información de la página" en Firefox, abrir los archivos .swf que encontremos, y de la ventana nueva que obtengamos, hacer un "guardar como". Algunos plugins para Firefox y otras utilidades nos pueden simplificar un poco esta tarea.

Si el .swf que obtenemos está "sin proteger", podremos importarlo directamente en Flash y tomar de allí lo que necesitamos.

Si está protegido, podemos, como en el caso del PDF:

  • ampliarlo y tomar una captura de pantalla, o
  • usar alguna herramienta para desproteger el archivo, que nos permita importarlo luego a Flash. En este caso, podemos usar utilidades como SWF to FLA Converter ( www.eltima.com ) o Gordon Flash Decompiler ( http://www.futurecandy.net/ ).

El saldo final

Una vez que tenemos el logotipo, podemos aportarlo a sitios como La Logoteca ( http://www.visual.gi/logoteca/ ) o http://www.brandsoftheworld.com/ para darle una mano a los colegas que vengan después que nosotros.

Y también podemos aprovechar, cada vez que diseñamos un sitio, para comentarle a nuestros clientes lo importante que es tener un "área de prensa" en donde periodistas y diseñadores puedan acceder a logotipos, fotografías y gacetillas. Si les interesa su imagen institucional, lo más acertado es preocuparse por que los comunicadores la empleen, en lugar de obligarlos a perder un tiempo valioso en obtenerla o inventarla, y terminar empleándola sin ninguna referencia.

En el caso de los periodistas, que puedan hacer uso de elementos de imagen institucional equivale a publicidad gratuita, oportunidad que se desperdicia si el periodista no logra acceder a esos elementos en el los contados minutos de los que dispone antes del cierre.

Y en el caso de usos indebidos o "vandalismo" de la imagen institucional, esos casos seguirán ocurriendo aún si la empresa no facilita los elementos en cuestión. La "protección" que se suele tratar de hacer de la imagen institucional, sólo sirve para a vándalos demasiado perezosos, que de todas maneras no sabrían con qué se cocina un EPS formato Macintosh 😉

Puedes ver más artículos de Santiago Bustelo en Macuarium (Opinión ) y en
su blog (http://www.bustelo.com.ar/ ).

Y puedes comentarlo en los foros.