insideapple “Inside Apple”, publicado en Enero de este año, no es lo que se puede llamar una hagiografía; al revés, Adam Lashinsky parece querer posicionarse a la cabeza de los que buscan poner cuernos (y rabo) a la compañía de moda. Aún así, es un libro muy interesante para comprender Apple tras la muerte de Jobs.

 

El libro se basa en un artículo encargado al autor por su jefe, el editor de la revista Fortune. Este artículo tuvo tanto éxito (y es tan relevante para los interesados en la materia) que se convirtió en librito por derecho propio para a continuación arrasar en Amazon.

Sobre esta base, el autor construye un edificio bastante menos aséptico y bastante menos objetivo, pero que al mismo tiempo tiene su interés como contrapunto a libros como la “biografía autorizada” de Jobs de Isaacson y otros encomiásticos. La acumulación de testimonios de personas que dejaron Apple (a diferencia de personas que siguen a bordo o conocen a Jobs) nos permite ver el lado menos agradable de una empresa creada para mantener el foco de una startup a toda costa.

Y ese lado es bastante extenso. Desde una especialización funcional salvaje, a una falta de generalistas que puede convertirse en su mayor debilidad, pasando por una exclusividad y cerrazón que les impiden compartir normalmente con el resto de la industria. Jobs intentó crear un entorno en el que los trabajadores pudieran amar lo que hacían, pero no para que se divirtieran con ello, lo comentaran con vecinos o prensa, o tomaran decisiones más allá de lo estrictamente necesario. Una cultura de células, de información transmitida sólo cuando hace falta, de competencia interna y falta (consciente y buscada) de amabilidad o de consideración para los que no pueden mantener el ritmo de los mejores… o pierden la concentración.

Esto no quiere decir que no nos presente el lado agradable, o al menos efectivo. Habla de una de las pocas empresas en las que un ingeniero puede seguir siendo un ingeniero sin tener que ascender a mayores responsabilidades, si es lo que quiere (para reconocer su trabajo está el sueldo, o el título de "Apple Fellow"). En las que las luchas intestinas comparativamente no existen, todos saben para qué están ahí, y la dirección realmente es parte de la empresa. Cuenta muchas cosas interesantes, y probablemente útiles para los que quieren organizar una empresa sobre una base que permita mantener el hambre y la motivación a pesar del éxito.

El autor también dedica mucho espacio a especular sobre la capacidad de Apple de mantener el liderazgo y/o seguir reinventándose tras la muerte de Jobs, e incluso al papel de Forstall y otros notables dentro de la nueva Apple (aunque obvia notablemente el "testamento de Jobs" sobre el papel de Jonathan Ive). Es agradable ver que lo que Cook ha hecho en las últimas semanas ya deja claro que no es un simple reflejo de Jobs sino que, sobre la base clara de la Apple que construyó, aplica criterios propios. Algunos, incluso, sensatos.

Lo cierto es que no es fácil reprocharle la falta de acceso directo. Una de las afirmaciones que hace, y hemos podido comprobar en primera persona, es que los que han trabajado en Apple y siguen cerca de su esfera de influencia… se niegan a hablar, aunque sea elípticamente, de ello. Porque piensan que Apple se lo puede tomar mal.

En conclusión

El libro de Lashinsky no se puede definir como "hostil" pero queda cerca. Algunas de las afirmaciones que hace (especialmente sobre la forma de colaborar y compartir información internamente) chocan con la evidencia directa e incluso con su propio trabajo previo. Parece evidente que ha pretendido escandalizar. Pero, como decimos más arriba, eso no quita valor a su investigación. Es probablemente el mayor estudio sobre las prácticas reales de Apple hasta la fecha. Aunque hay que decir que el librito original cuesta una décima parte y cuenta casi lo mismo sobre la época anterior a 2011.

No, no es el libro de un admirador, sino de alguien orgulloso de resistirse al atractivo de la manzana. Tampoco el de alguien que entienda qué es lo que hace funcionar a Apple y la ha mantenido viva. Pero sí el de un observador imparcial que disecciona la criatura con mano firme y ojo atento a las diferencias con el resto del sector. Un libro del que se aprende.

 

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