martilloHace ahora 25 años, un melenudo Steve Jobs presentó el resultado de un proyecto interno en Apple que iba a dar la vuelta a la empresa y a la industria informática. Y lo hizo con un anuncio que es todo un símbolo de lo que quería lograr… y de lo que ha hecho.

"1984", el anuncio dirigido por Ridley Scott que presentó al Mac en sociedad (ver link más abajo), propone la imagen de una persona capaz de enfrentarse a un sistema totalitario y reventar el control que mantiene uniformizados a los demás (de una forma magníficamente gráfica). Apple se pone en el lugar de la lanzadora de martillo, el Mac sería el proyectil… y se ha escrito mucho sobre quién es el personaje que aparece en la pantalla que resulta destrozada. Y seguirá escribiéndose, probablemente.

En mi modesta opinión, no es una empresa ni una ideología. No es simplemente IBM. Es una concepción de la informática contra la que Apple trabaja desde que existe: la que piensa en el ordenador como una herramienta de gestión masiva y uniformizadora, y no como algo centardo en el individuo, como una proyección de sus capacidades y un soporte de su creatividad.

Si el Apple I fue el primer ordenador personal, el Mac pretendía ser la herramienta con la que romper definitivamente las cadenas (de complejidad, de precio, de dificultad de uso, de coste de desarrollo) y liberar la informática de la sombra de Multivac y sus herederos. El ordenador, visto como una herramienta de control de gestión y de manejo masivo de datos: el mainframe, el superordenador, la provincia corporativa que permite tratar a la gente como datos y gestionar (por ejemplo) el cálculo de los intereses en las cuentas de todos los clientes de un gran banco, o las devoluciones de Hacienda, o las existencias de todos los centros de Carrefour.

Ese entorno de ventanas, ese ratón, ese sistema operativo, fueron los primeros pasos de un camino que sigue hasta hoy y que sigue marcando la diferencia con otros entornos, aún cuando los que entonces diferenciaba al Mac ha dado a luz (a la fuerza) decenas de imitadores.

La historia de Jobs

Si los responsables técnicos del Mac son muchos (desde Jeff Riskin a decenas de clásicos de la industria), el espíritu fue Steve Jobs. Después de fundar la empresa, se había dedicado al márketing y lo que llamaríamos "desarrollo de negocio" (no a dirigirla), pero adoptó el proyecto Mac y lo forjó de acuerdo con sus ideas. La genialidad de muchas soluciones técnicas no es suya; las ideas básicas que fueron reunidas y mejoradas venían de distintas fuentes, especialmente los de ciertos laboratorios. El software que venía de serie (un concepto prácticamente nuevo en tiempos de programas a medida) lo hicieron otros equipos. Pero la visión para la que trabajaron todos fue la de Jobs. El ritmo asesino, la exigencia y la celebración de la excelencia, también fueron propios de Jobs.

Los años han pasado. Jobs fue expulsado de su criatura (o se fue, según quien lo cuente) por esa misma obsesión en una informática personal y diseñada para el individuo; hasta Woz, que no es amable con él, lo cuenta así en sus memorias. Cuando volvió, el cambio en Apple no fue el que muchos piensan: el iMac ya venía en camino… aunque no tenía la forma que acabó teniendo. El director financiero siguió siendo el mismo. Pero el foco en el mercado corporativo duró dos telediarios, en todos los sentidos: desde los servicios de consultoría al Newton, pasando por los esfuerzos comerciales y el diseño de producto, Apple se reorientó, y sigue reorientada hacia el usuario individual y la pequeña empresa.

Esa es la misma filosofía que respalda la creación del iPod y del iPhone, y de las gamas de software creativo que han revitalizado el mercado Mac cuando parecía que se iba a disolver como un azucarillo. Es la que ha vuelto locos a los analistas, porque iba directamente contra la moda de una industria que se dedicaba a imitar a Dell y a competir en costes. Y la que ha vuelto locos hasta a sus clientes, con cambios decididos de timón cuando el pasado se le quedaba corto.

Los próximos 25 años

Jobs y el Mac han ido de la mano desde que existe el Mac; Apple y el Mac han sido lo mismo desde que tuvo éxito. La ausencia de Jobs al timón, que puede ser temporal o definitiva, sólo supondrá un cambio si Apple se olvida de esa perspectiva peculiar, aparentemente irracional, que le ha llevado a defender una visión de la informática completamente diferente en el fondo (y a veces en la forma) del resto de la industria. Y esa decisión radical.

Y no creo que lo haga. Porque el legado de Jobs está claro: esa perspectiva ha demostrado que, además de cambiar el mundo, es negocio.

Podéis ver anécdotas de la creación del Mac hasta el exceso en Folklore.org, contadas por sus protagonistas.

Podéis ver el anuncio del Mac en YouTube.

Podéis ver el artículo de Jobs anunciando el Mac en el primer número de la revista Macworld (EEUU).

Podéis ver historias de estos 25 años casi en cada medio de comunicación del mundo…

… y podéis ver los comentarios de los usuarios de la Comunidad de Macuarium, y aportar los vuestros, aquí.