Publicon no es solamente un procesador de textos un poco especializado; es una herramienta de trabajo científica que faltaba en el Mac. O más bien, intenta serlo.

1 Lo que Publicon significa

Wolfram Research acaba de lanzar Publicon 1.0, un procesador de textos para documentos científicos y documentos estructurados basados en LaTeX. Es difícil exagerar la importancia de este lanzamiento, pues Publicon viene a tapar un hueco importante en la colección de software para Macintosh.

Algunos se preguntarán qué sentido tiene un procesador de textos más. La verdad es que Publicon no es un procesador de textos al uso. Se trata de una herramienta que se utiliza profusamente en todo el mundillo científico para redactar documentos, como artículos o libros, generalmente cargados de fórmulas matemáticas o químicas de todo tipo. Veamos las características fundamentales de este tipo de programas:

  • Publicon, como su clásico competidor, Scientific Word, te permite concentrarte en tu trabajo, sin que tengas que preocuparte para nada de los detalles de formato. Una vez acabado el documento, donde sólo hemos definido lo básico, aplicamos una hoja de estilo, y el propio programa se encarga de dar el formato adecuado. Los programas profesionales suelen tener hojas de estilo para cada revista científica incluso, de manera que podemos pedirle al procesador de textos que, por ejemplo, nos formatee el documento para la American Economic Review, o para Science. Al instante todos los detalles de formato se adaptan a los requerimientos de esa revista, desde el tipo de letra al estilo de presentación de las referencias bibliográficas. Obsérvese que el estilo sólo tiene sentido antes de imprimir, y que el propio documento no guarda esos detalles de formato, que se pueden cambiar de nuevo cuando queramos. Eso explica que extensos documentos ocupen mucho menos espacio guardados como puro texto que en su equivalente formateado de Microsoft Word.
  • Tanto Publicon como Scientific Word incorporan servicios esenciales que te hacen la vida más fácil, sobre todo una base de datos para guardar las referencias bibliográficas. Gracias a esto no tenemos que preocuparnos del formato de la misma. Cuando queremos hacer alusión a una referencia en el texto, llamamos a la base de datos, elegimos la referencia y el programa anota de qué referencia se trata y dónde va. Las posibilidades de presentar la referencia en el texto o al final del documento son muchas, dependiendo de la publicación, pero Publicon se encarga después de eso en función de la hoja de estilo que elijamos. La base de datos se puede exportar, compartir o importar. Obsérvese que la filosofía es similar a la del nuevo programa de Apple, Pages, si bien éste fija la hoja de estilo antes, y el texto se coloca a partir de ahí. Word también permite usar plantillas, si bien su punto fuerte está en que permitirte ajustar manualmente cualquier aspecto del formato, con relativa precisión y muchas opciones.
  • Hasta ahora hemos descrito un complejísimo procesador de textos donde todo es texto, con una serie de comandos para darle formato. El esquema es parecido al HTML, pero orientado a documentos estructurados. LaTeX es el mejor ejemplo, y Publicon puede exportar los documentos en ese lenguaje (si bien internamente usa una variante de XML). Si nos aprendemos los comandos LaTeX podemos trabajar con un procesador de textos como BBEdit, pero programas como Publicon nos permiten evitar ese aprendizaje. Incluso las ecuaciones son descritas mediante texto. Los comandos que dan formato al texto son públicos y cualquiera puede aprenderlos o fabricarse un “intérprete” de lenguaje LaTeX (lo que ocurre también con el HTML). Así se evitan los procesadores de texto tipo “caja negra” como Microsoft Word y sus incompatibilidades entre versiones, o sus ecuaciones como objetos incrustados que hay que editar en un programa aparte. Un experto en LaTeX puede modificar manualmente cualquier aspecto de un documento que use ese lenguaje, por complejo que sea. El control del usuario sobre el documento es total.

Hasta ahora había alternativas Open Source para escribir documentos en LaTeX. Pero su instalación y uso podía llegar a resultar un tanto engorrosa. Como veremos, procesadores profesionales como Publicon te hacen la vida mucho más fácil. El estándar en el mercado es Scientific Word, pero no cuenta con versión para Mac. Están trabajando en un código base que permita soportar múltiples plataformas, pero les llevará tiempo. Hasta el lanzamiento de Publicon no había nada equivalente en el mundo Mac. Una alternativa es usar Microsoft Word, ayudado por una serie de programas que complementen sus funciones, complementando sus funciones, como MathType, para escribir ecuaciones complejas (exporta a LaTeX también) y EndNote, para gestionar bases de datos de referencias bibliográficas (permite además buscarlas en la red).

2 Instalación y características básicas

El proceso de instalación es de lo más sencillo. Parece increíble, pero basta con pinchar el icono de la aplicación que hay dentro del CD y arrastrarlo a la carpeta de aplicaciones. Son unos 110 MB, pero ahí va todo. Quienes hayan instalado los numerosos componentes de LaTeX saben el incordio que supone tener un editor de textos Open Source basado en LaTeX completo y funcionando. Con Publicon las complejidades se acabaron para siempre:

Una gran diferencia respecto a las opciones Open Source actuales

Al arrancar por vez primera Publicon (no tiene un arranque demasiado rápido) éste nos da la bienvenida. Luego pasamos a un entorno de trabajo muy particular, cuya característica más llamativa a primera vista son las Paletas de formato, desde donde se controla casi todo en el programa, muy similar a la que incorpora Microsoft Word o Pages. Sin embargo en Publicon estas paletas pueden ser varias y llegan a acumular gran cantidad de botones. Éstos se agrupan debajo de barras colapsables idénticas a las de Microsoft Word. La interfaz de estas paletas no está tan adaptada a Aqua como las de Word, y tiene un aspecto un tanto extraño. Además, cuando las opciones se colapsan bajo sus barritas de funciones genéricas las paletas, a veces, se distorsionan; y, cuando sacas paletas nuevas las anteriores quedan ocultas detrás, y uno tiene que reordenarlas a mano. Algo lógico quizás en una versión 1.0, y que seguro que Wolfram Research corrige con posteriores actualizaciones.

Vista de las paletas

Para empezar a trabajar podemos elegir un tipo de documento, basado en una hoja de estilo, lo que conlleva un juego de paletas propio. Hay una paleta básica y común llamada “Typesetting”, más otra relacionada con la hoja de estilo elegida. Si creamos un artículo tipo “LaTeX” aparecerá una paleta “LaTeX”, con opciones adicionales específicas. Es muy posible (por ser esencial para estos procesadores) que buena parte del desarrollo de Wolfram vaya dirigido a ofrecer más de estos “tipos de documento” (hoja de estilo y paletas), si bien sería buena idea que los usuarios pudieran, de forma fácil, desarrollarlas por su cuenta y compartirlas. Quede claro que una vez elegido un tipo de documento podemos modificar nuestra elección sin ningún problema, pues lo esencial del documento no depende de los estilos de presentación del mismo en su forma impresa. No en vano Publicon ofrece un documento tipo “PubliconDefault” como primera opción.

Seleccionando una hoja de estilos apropiada para el trabajo

Yo he probado a fondo el “LaTeX_Article”, pues éste es el estándar en cuanto a documentos científicos. Publicon guarda sus documentos en su formato XML, pero parece ser que este estilo “LaTeX_Article” está pensado para que, al exportar el documento a un formato LaTeX (puede hacerse) el documento original no incorpore opciones problemáticas para LaTeX.

Vista del entorno de trabajo

Los botones de las paletas introducen códigos y texto en el documento, pero Publicon sólo nos muestra el texto, sin formatear. Publicon nos muestra el documento subyacente de dos formas distintas: en pantalla, como texto sin mucho formato, pero ocultando los códigos y comandos; y como página impresa, con todo su formato, es decir, como quedaría al imprimir. También se puede guardar en HTML. El texto en sí soporta todas las codificaciones imaginables.

Posibilidades por todas partes

Lo más desconcertante de Publicon son las preferencias. Después de varios días de uso serio no he podido hacerme con ellas. Para empezar Publicon tiene un panel de preferencias generales, donde hay decenas de ellas, identificadas con nombres crípticos. Por si fuera poco, muchas opciones que en Microsoft Word se activan en algún panel, aquí son preferencias. Peor aún, además de las preferencias generales podemos establecer preferencias específicas para cada párrafo (identificado en Publicon con unos corchetes laterales bastante prácticos). El cruce de preferencias puede ser una pesadilla. Durante un tiempo podía insertar tablas, pero no escribir en ellas, hasta que descubrí que hay una preferencia de párrafo (no de tabla) llamada “Active” que había que desactivar. Aún hoy tengo dificultades para seleccionar cómodamente varias celdas, o para unirlas o dar un poco de forma a una tabla. El panel de preferencias intimida, y mucho más cuando se presentan en orden alfabético o en formato de texto. Está claro que si tocamos por error algo en ese panel de textos… lo que puede llegar a pasar:

Ligeramente difícil de interpretar

Por desgracia Publicon no ofrece demasiadas hojas de estilo, por lo que podemos tener ciertas dificultades para dar al documento un formato específico exigido por una revista concreta, ya que Publicon no está pensado para que el usuario, por sí mismo, le de forma detallada a la presentación del texto. Esto puede afectar por ejemplo a las referencias bibliográficas. Si quieres el documento con unas opciones concretas para mostrarlas puede que las pocas hojas que se incluyen no te den lo que quieres, y establecer por tí mismo un estilo puede ser un engorro notable (si es que se puede hacer).

Precisamente la gestión de las referencias es otro de los puntos fuertes de este tipo de programas, pero una vez más uno encuentra problemas y engorros varios. Por ejemplo, si la referencia tiene más de un autor, uno tiene que meter manualmente campos nuevos nombrados de forma específica, si bien en ninguna parte pone cómo hacerlo (uno lo averigua después de mucho probar). La base de datos pertenece al programa, no al documento, por lo que si mueves éste de ordenador tienes que acordarte de exportar también la base de datos e importarla en el segundo ordenador. El propio manejo de las referencias es un tanto complicado. Eliges insertar referencia y aparece un panel de búsqueda funcional. Si la referencia no existe tienes que poner un nombre clave (para poder insertarlas en el texto mediante corchetes si prefieres) e ir a un panel de entrada de datos que, como he explicado, no es de lo más flexible o cómodo de usar.

Editando una referencia en la base de datos

Si la referencia ya está incluida en la base de datos resulta fácil acceder a ella. Podemos ir a la base de datos mediante Menú>File>References Database>Browse (las opciones Load y Export sirven para incorporar a la base de datos referencias o para exportar las que tenemos, cosa que se hace en un formato de archivo XML o en un especial de Publicon, generándose un pequeño archivo). Si se trata de insertar una referencia que sabemos que está en la base de datos simplemente vamos a Menú>Insert>Reference, y nos aparece el panel de siempre, donde podemos buscar fácilmente entre los nombres clave de las referencias.

Insertando referencias

Segundo paso en la inserción

Hay otras cosas un tanto extrañas para el usuario típico de un procesador de textos convencional. Las citas y notas se recogen mediante un proceso que hay que activar manualmente, y tanto unas como otras no se pueden manipular directamente sobre el texto, sino que requieren de ventajas específicas. No obstante estos procesadores no se distinguen por su flexibilidad, sino por la capacidad que tienen de estructurar documentos complejos, separando la redacción del formato y conteniéndolo todo en un archivo de texto puro con lenguaje público de descripción de caracteres.

3 En conclusión

En resumen, Publicon tiene enormes potencialidades, y supera de largo cualquier otra opción disponible en el entorno Mac para documentos LaTeX. Sin embargo, esta versión 1.0 está muy cruda. Es esencial añadir muchas más hojas de estilo, rehacer la forma en que se presentan las preferencias (no he conseguido obtener una versión PDF legible después de días de uso), mejorar la base de datos de referencias (hacerla más cómoda de usar y vincular una base de datos a cada documento) y flexibilizar el uso de las tablas.

Además, un programa ciertamente complejo necesita una ayuda en condiciones, que por el momento no existe. Aprender toqueteando es bastante peligroso. En su estado actual yo no pagaría el precio que Wolfram Research pide por el programa pues, aunque es un soplo de aire fresco en un segmento de mercado en que no había opciones, dará muchos quebraderos de cabeza al usuario que de verdad necesita usar LaTeX sin aprenderse el lenguaje.

Las opciones no son muchas. Los programas Open Source son más difíciles de manejar y un engorro de instalar y actualizar. Se puede utilizar Microsoft Word con MathType y EndNote. Si nada de lo anterior convence tendrán que esperar a que aparezca una versión 2.0 de Publicon o a Scientific Word para Mac.